Washington/EFE
La decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de flexibilizar las restricciones de viajes académicos, culturales y religiosos a Cuba, suscitó de inmediato elogios y reproches dentro y fuera del Congreso.
La Casa Blanca dijo hoy que Obama ha pedido que los departamentos de Estado, Tesoro y Seguridad Nacional den los pasos necesarios para «continuar los esfuerzos de acercamiento con el pueblo cubano, para apoyar su deseo de determinar libremente el futuro de su país».
En concreto, Obama ordenó flexibilizar los viajes académicos, culturales y religiosos; permitir que los estadounidenses envíen remesas de hasta 500 dólares por trimestre, siempre que no sean para miembros del Gobierno o del Partido Comunista en la isla, y aceptar que cualquier aeropuerto de EE.UU. pueda solicitar licencia para operar vuelos fletados a la isla.
El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el demócrata John Kerry, elogió en un comunicado la decisión de Obama porque, a su juicio, las medidas para ampliar los contactos entre ambos pueblos y el envío de remesas «abren el camino para… forjar vínculos más profundos que interesan a EE.UU. hoy y en el futuro».
«Este es un paso importante. Si los gobiernos no pueden resolver los problemas entre ellos, al menos deberían hacerse a un lado y permitir que los ciudadanos trabajen en la búsqueda de soluciones», dijo Kerry.
No obstante, señaló que «lamentablemente, Cuba sigue siendo el único país en el mundo al que el Gobierno de EE.UU. no permite que sus ciudadanos viajen libremente», por lo que aseguró que seguirá luchando para que todo estadounidense viaje a la isla.
La legisladora republicana Ileana Ros-Lehtinen, de origen cubano, consideró por el contrario que suavizar estas restricciones «no ayudará a mejorar la situación por una Cuba democrática».
«Estos cambios no lograrán que el régimen castrista respete los derechos humanos. Y seguramente no ayudarán al pueblo cubano a liberarse de la despótica tiranía que los oprime», aseguró.
«SOCAVAN» POLÍTICA EXTERIOR
Ros-Lehtinen, que ahora preside el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, cree que los cambios anunciados hoy «socavan» la política exterior y los objetivos de seguridad de EE.UU. y «solo traerán beneficios económicos al moribundo régimen cubano».
En el mismo sentido se pronunció Frank Calzón, del Centro Cubano en Washington, quien subrayó que «aunque parezca contraproducente, el envío de dólares a la isla, sólo ayuda a que el Gobierno cubano mantenga en vigor sus políticas represivas», y no a que «ponga en marcha reformas económicas».
Grupos como el Centro para la Democracia en las Américas, sin embargo, creen que el anuncio de hoy marca un hito en la relación bilateral y alentará cambios en el sistema cubano.
«En un momento en que los cubanos están cambiando su sistema en formas fundamentales, es una buena idea tener un mayor acercamiento, más estadounidenses viajando a Cuba y más oportunidades» para el intercambio entre ambas naciones, dijo la directora ejecutiva del grupo, Sarah Stephens.
«Espero que los miembros del Congreso que representan a los cubano-americanos -una comunidad que puede viajar a Cuba sin ningún límite- no harán esfuerzos para frustrar lo que ha hecho el presidente», agregó.
Wayne Smith, que fue jefe de la sección de intereses de EE.UU. en La Habana, dijo hoy a Efe que «esto es un gran paso hacia adelante y la Administración Obama ha demostrado que es consecuente con sus compromisos».
En su opinión «esto nos viene a dar la razón de que la mejor manera de fomentar el cambio es a través de estos contactos directos entre los dos pueblos».