Por Jonathan M. Katz
PUERTO PRINCIPE, WASHINGTON, CIUDAD DEL VATICANO/AP
Las calles de Puerto Príncipe, usualmente animadas, lucían silenciosas el miércoles, con comercios cerrados y habitantes que caminaban en procesiones solemnes hacia las ceremonias religiosas por el aniversario del peor desastre natural en la historia de Haití.
Miles de personas vestidas de blanco, el color del duelo en Haití, cantaban himnos religiosos mientras marchaban entre los edificios derrumbados y los escombros del terremoto del 12 de enero de 2010, que dejó a gran parte de la capital en ruinas y más de 230.000 muertos, según el impreciso cálculo del gobierno.

Evens Lormil, un taxista de 35 años, estaba entre la multitud que esperaba una misa recordatoria en la catedral, con su cúpula y sus torres derrumbadas. Su esposa y sus dos hijos aún estaban en el campo, demasiado traumatizados como para volver a la ciudad, aseguró.
«Estoy aquí en duelo por las víctimas», dijo, antes que la misa comenzara en una carpa junto a los restos del templo. «Aunque la vida era mala antes del terremoto, empeoró. Espero que el país pueda unirse y avanzar».
El presidente René Preval y el ex mandatario estadounidense Bill Clinton asistían a una ceremonia en la oficina nacional de impuestos, donde se creará un monumento a las víctimas, luego que muchos empleados murieron allí. Fue uno de los varios golpes que paralizaron al sector público durante la tragedia.
Otros dirigentes mundiales llegaron por el aniversario al país caribeño, donde enfrentan el descreimiento de una población que esperaba más avances en la reconstrucción en el tiempo que pasó desde el sismo.
Los grupos humanitarios dicen que apenas se ha retirado un 5% de los escombros y que la capital está cubierta con unos 20 millones de metros cúbicos de restos de cemento y hierro. Al menos un millón de desplazados, 380.000 de ellos niños, viven en unos 1.200 campamentos de carpas y casillas.
OEA GUARDA UN MINUTO DE SILENCIO
La OEA, en tanto, guardó hoy un minuto de silencio por las víctimas en Haití, al conmemorar el primer aniversario del poderoso sismo que sacudió a la nación caribeña.
El Consejo Permanente, presidido por la embajadora estadounidense Carmen Lomellin, rindió homenaje de esta manera al iniciar una sesión extraordinaria que no incluye otros temas en la agenda.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que «se une a todos los haitianos» para recordar a las víctimas, y comprometió el apoyo continuo del organismo multilateral en los esfuerzos de reconstrucción.
El embajador haitiano Duly Brutus expresó su «agradecimiento profundo» a los países de el continente americano por el apoyo prestado tras el terremoto y dijo ser optimista sobre la capacidad de recuperación del pueblo haitiano «pese al carácter crónico del subdesarrollo».
El representante dominicano Virgilio Alcántara advirtió sobre las limitaciones de la ayuda financiera internacional, porque el aspecto fundamental para la recuperación «corresponde al pueblo haitiano».
Alcántara pidió a la dirigencia política un compromiso «firme y duradero» que permita el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
PAPA DESIGNA ARZOBISPO PARA HAITÍ
Mientras que el papa Benedicto XVI designó un nuevo arzobispo para dirigir la Iglesia en Haití, en el primer aniversario del terremoto que mató a su predecesor junto con decenas de sacerdotes, seminaristas y monjas.
El Vaticano dijo hoy que monseñor Guire Poulard, obispo de Les Cayes, es el nuevo arzobispo de Puerto Príncipe.
El arzobispo Joseph Serge Miot murió en el sismo, que destruyó la catedral nacional y el seminario y dañó o destruyó 38 iglesias.
Además, el Papa nombró obispo auxiliar para Puerto Príncipe a monseñor Glandas Marie Erick Toussaint.
El secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, tenía previsto oficiar esta tarde una misa especial en la basílica romana de Santa María La Mayor, en recuerdo de las víctimas.

