Francisco Xavier Aguirre Sacasa

Dies Horribilis

En la mañana asoleada y fresca del 8 de enero en Tucson, Arizona, un asesino le pegó un tiro en la cabeza a la diputada Gabrielle Giffords dejándola gravemente herida. Después descargó su pistola contra los otros que se habían reunido frente a un supermercado para un encuentro político con Giffords, diputada demócrata que representa un distrito fronterizo con México.

Al momento de escribir este artículo, todavía se desconocía el saldo final de esta masacre. Pero sabemos que las balas del asesino impactaron en al menos veinte personas, dejando a seis muertos y a varios otros en estado crítico. Gabrielle Giffords pende entre la vida y la muerte. A como dijo el presidente Obama en un mensaje a sus compatriotas, “está luchando por vivir”.

Cuando escuché la noticia en la radio, pensé en que éste era un “dies horribilis” –un día horrible— para los Estados Unidos y sentí lástima por la diputada y las otras víctimas y sus familias. Pero al mismo tiempo, sentí preocupación de que el asesino podría ser de origen hispano. Arizona ha sido una de las trincheras más calientes en el tema de inmigración ilegal y me imaginaba el estallido que habría en Arizona y nacionalmente en contra de los hispanos –sobre todo los doce millones de ilegales— si el pistolero hubiera sido un indocumentado.

Resultó que el responsable de este horrendo crimen es un blanco anglosajón, a como lo ha sido la vasta mayoría de los que han perpetrado estos crímenes violentos (recuerden a Timothy McVea, Charles Manson y a John Hinckley). Era también desequilibrado. Aparentemente no tenía vínculos terroristas ni una clara agenda política, aunque por su página web —el asesino tiene 22 años de edad y, al igual que muchos otros jóvenes, participaba plenamente en los medios de “comunicación social” cibernéticos— sabemos que abriga ideas confusas ideológicas y que también se sentía inconforme con el actual gobierno.

Aunque no se puede afirmar con certeza que hay una relación directa entre este crimen y el estado político de los Estados Unidos, da lugar a reflexión sobre una eventual conexión. En varios artículos de opinión pasados, he comentado que Estados Unidos tiene una década de estar viviendo una guerra cultural cada vez más virulenta. Los temas que polarizan a la población son muchos: inmigración ilegal, derechos de los gays, terrorismo –y la respuesta a esta amenaza–, las guerras en el Medio Oriente y Asia del Sur, y el tamaño y rol del gobierno, entre otros. Estos temas se han magnificado por la tensión ocasionada por una dura y persistente recesión que ha impactado negativamente a millones de familias norteamericanas.

Gabriella Giffords puede haber sido una víctima de esta guerra cada vez más intensa que está socavando la armonía y cohesión interna de los Estados Unidos. Por ejemplo, Sarah Palin, la carismática candidata republicana en las elecciones de 2008 y figura icónica de los movimientos conservadores “tea party”, la había señalado como una de 20 diputados demócratas que tenían que ser eliminados políticamente en las elecciones de medio mandato que se celebraron en noviembre del año pasado. Y casi logró su derrota.

¡Qué irónico! Ciertamente Giffords estaba a favor de un trato humanitario para los inmigrantes. Pero también era una afable y conservadora miembro del partido demócrata (un “perro azul” en el argot político estadounidense), cuyo marido y cuñado son militares y astronautas estadounidenses. Votó en contra de la elección de Nancy Pelosi, la controversial ex presidente demócrata de la Cámara de Representantes, para jefe de bancada demócrata hace algunos días y era popular entre todos los miembros de la delegación al congreso de su estado, demócratas y republicanos.

Ojalá este odioso crimen provoque no sólo una discusión, sino que también un cambio en la polarización política de la Unión Americana. Y ojalá no sólo sea una tregua en la guerra cultural, sino que un verdadero viraje hacia más moderación y tolerancia, a como practicaba la política Gabrielle Giffords.

COMENTARIOS

  1. elhombredelamancha
    Hace 16 años

    1.USA tiene tantas paradojas 2.El control de armas es una de estas estupideces. Cualquiera tiene acceso a las armas. Este joven claramente es un enfermo mental al que le vendieron un arma automatica y municiones. 3. Aqui nada tiene que ver la guerra de derecha vs izquierda. 4. Siempre habra algun loco que abrira fuego contra gente ino- cente en alguna parte del mundo. En USA estos actos son mas frecuentes en tanto, las armas se venden como hamburguesas. Responsable? La sociedad norteamericana

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