Libertad religiosa es un derecho esencial

La iglesia cristiana copta celebró la Navidad este jueves 6 de enero, de acuerdo con su calendario litúrgico, en condiciones de duelo, de bastante austeridad y mucho temor entre sus fieles, debido a que apenas hacía una semana, en la medianoche del 31 de diciembre, veinte feligreses fueron asesinados mediante una bomba terrorista que explotó en frente de la iglesia de San Marco y San Pedro, en Alejandría, Egipto, al terminar la misa de celebración del fin de año.

Al lamentar y condenar ese horrendo asesinato colectivo de indefensos cristianos, por parte de fanáticos fundamentalistas musulmanes, el Papa de la Iglesia católica, Benedicto XVI, le recordó a los gobernantes egipcios y de otros países donde se está persiguiendo a los cristianos por su fe, que la libertad religiosa es un derecho esencial y se debe proteger a todas las personas, ya sea en Egipto como en cualquier otra parte del mundo, en nombre de los valores humanos universales.

Ciertamente, el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos que los gobernantes de todos los países miembros de las Naciones Unidas están obligados a cumplir, establece que: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

Demás está decir que esta garantía fundamental de derechos de las personas, manda a los gobernantes a proteger a las personas de todas las religiones: cristianos, musulmanes, judíos, budistas, animistas o de cualquier otra de las innumerables creencias que hay en todo el mundo, pero en muchos países no se respeta este derecho humano esencial.

Las persecuciones contra los cristianos, que en algunos casos se convierten en matanzas colectivas como las ocurridas recientemente en Irak y Egipto, provocan indignación en el mundo entero. La opinión pública internacional exige que se respete el derecho a la libertad religiosa y que se garantice la seguridad, la vida y la práctica de su fe, a los cristianos y creyentes de cualquier otra religión. Al respecto, el periódico alemán Die Welt (El Mundo), que se publica en Berlín, opinó editorialmente esta semana que: “La lucha contra la opresión religiosa debe tener el mismo rango que aquella contra cualquier otra forma de discriminación… La política exterior y para el desarrollo debe en tales casos aplicar las mismas medidas válidas para otras violaciones a los derechos humanos. Es decir, protestar en toda oportunidad posible, evitar ayuda que beneficie a organismos estatales agresivos, fomentar decididamente proyectos que contribuyan a la pacificación y liberación, desde la creación de escuelas para niñas en Afganistán hasta el apoyo a los cristianos coptos en Egipto”. Mientras que en Francia, el periódico La Croix (La Cruz), señaló que: “Hay que apoyar a los coptos porque la libertad de religión es uno de los derechos esenciales de todo ser humano, ya sea cristiano, musulmán, judío o ateo”.

Cabe mencionar que la iglesia cristiana copta es una de las más antiguas del mundo y de las más apegadas al cristianismo original. Fue fundada en el siglo I por San Marcos evangelista, y es la primera que usó la cruz como símbolo de la fe cristiana. La iglesia copta cuenta con unos 65 millones de fieles, los cuales se encuentran mayormente en Egipto, Sudán, Etiopía y Eritrea, y tiene extensas comunidades en varios países de Europa y en Norteamérica.

Pero no sólo los cristianos coptos están sufriendo por la intolerancia, la persecución y las agresiones, sino también los de otras iglesias en aquellos países donde no se respeta la libertad religiosa. Inclusive la Iglesia católica es víctima de persecución y agresión, como lo demuestra el informe anual de la agencia de prensa Fides, correspondiente a 2010, según el cual el año pasado fueron asesinados 23 agentes pastorales, 1 obispo, 15 sacerdotes, 1 religioso, una religiosa, dos seminaristas y 3 activistas laicos. De ellos 15 fueron asesinados en América Latina, 6 en Asia y 2 en África.

En Nicaragua no hay actualmente una persecución religiosa contra la Iglesia católica como la que esta sufrió en los años ochenta, bajo el régimen del mismo Daniel Ortega que manda actualmente. Pero desde el poder político se ataca y denigra a los obispos y sacerdotes que en cumplimiento de su misión pastoral denuncian las injusticias y abusos de poder, y eso también es violación de la libertad religiosa.

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