Asdrudes Flores lanzó su juego perfecto en 1991. LA PRENSA/ARCHIVO/M. LORÍO

Son cinco “perfectos” nicas

Un juego perfecto, 167 victorias y sobre todo su victoria sobre un Estados Unidos profesional con Carl Crawford, Orlando Hudson y otros con experiencia en y al borde de Grandes Ligas, consagran a Asdrudes Flores como el mejor zurdo. La importancia de vencer a ese EE.UU. es la comparación que necesitamos con el beisbol de fuera de Nicaragua y a través de las épocas.

Un juego perfecto, 167 victorias y sobre todo su victoria sobre un Estados Unidos profesional con Carl Crawford, Orlando Hudson y otros con experiencia en y al borde de Grandes Ligas, consagran a Asdrudes Flores como el mejor zurdo. La importancia de vencer a ese EE.UU. es la comparación que necesitamos con el beisbol de fuera de Nicaragua y a través de las épocas.

El juego perfecto de Emir Darce (ante un Boaco desarmándose y con un pitcher en el rightfield, según Roger Mejía), no fue el primero, sino el tercero. Para mí los “perfectos” nicas son cinco, pues entra Denis Martínez en la lista con el máximo, ya que fue en Grandes Ligas. He aquí los dos primeros: el domingo 17 de marzo de 1940 se dio una gesta gloriosa en la historia del beisbol nicaragüense: el primer juego perfecto.

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He aquí una crónica de la época: “Nos comunican de Masaya que el serpentinero Alfonso Noguera Solórzano lanzó en aquella ciudad la partida más brillante de su carrera, al no permitir ni una sola carrera, ni un solo hit, ni se embasara un solo contrario en primera, lo que quiere decir que su club no cometió errores y que él no envió a nadie a la base”.

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Su autor fue uno de los mejores lanzadores de todas las épocas, de Masaya y de Nicaragua: Alfonso Noguera Solórzano, “El Serpentinero”, y fue con el San Fernando frente al Granada, al que venció con pizarra de 8-0.

En 1952 vendría el de Alejandro Canales al Camisas Venus, y en 1991 el de Denis Martínez en las Grandes Ligas, la hazaña monticular más grande en nuestra historia. Los perfectos de Darce y Flores fueron de ocho innings por la “regla del nocaut” (según las reglas actuales no valen, pero para mí sí).

Cuando Canales logró el suyo fue considerado el primero en nuestro país, pese a que habían pasado apenas doce años desde el de Noguera, que había sido ignorado en nuestro medio.

En LA PRENSA del 29 de enero de 1958 se publicó una entrevista hecha por Carlos Adán “Cobán” Sánchez —gran profesor y receptor que jugó pelota profesional y hasta le dio un triple al futuro ganador del premio Cy Young, el cubano Miguel Cuéllar— al receptor de Noguera en el histórico partido: Julio Velázquez, “Chuyo”.

Leamos los líricos recuerdos de “Chuyo” Velázquez: “Desde que estaba en el bullpen (Noguera) lucía extraño, pálido como un calenturiento… Cuando iba a comenzar el juego opté por pedirle una bola mala; mi interés era que lanzara algo, que se desimpresionara. Después pedí tiempo y me dirigí a él, y vi a Alfonso con los ojos desorbitados, perdidos, muy hondos…

”Me coloqué detrás del home y le puse el guante como boca de pozo para que no fallara… lanzó y el disparo fue certero. Comenzó ahí la letra mayúscula de su libro que hoy se mantiene abierto de par en par para ejemplo de futuras generaciones.

”Todos nos dimos cuenta de que algo anormal se estaba suscitando, y como fortalezas medievales, como leopardo a la zaga, como titanes luchamos y defendimos a nuestro héroe”.

Gracias a “Chuyo” Velázquez y Cobán Sánchez esta hazaña ha sido rescatada, y Alfonso Noguera Solórzano toma su lugar como el antecesor de Alejandro Canales, Emir Darce, Asdrudes Flores y aún Denis Martínez.

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