LOS ÁNGELES/AFP
Una mesera reveló en la corte de Los Ángeles que el día que Michael Jackson murió, ella estaba hablando por teléfono con su médico personal, Conrad Murray, contra quien esta semana se acumularon testimonios en su contra en la fase preliminar para determinar si debe ir a juicio por homicidio involuntario.
Sade Anding, oriunda de la ciudad de Houston, Texas, fue una de las 11 personas con las cuales el doctor Murray habló por teléfono en las horas que antecedieron la muerte de Jackson el 25 de junio de 2009.
La mesera dijo que ella conoció a Murray en un restaurante de carnes en Texas en febrero de ese mismo año. Ambos intercambiaron números de teléfono y ella recibió una llamada del médico la mañana del día en que Jackson falleció.
“Él me dijo que estaba bien”, dijo Anding, y agregó que ella empezó a hablar pero cinco o 10 minutos más tarde se dio cuenta de que Murray ya no estaba en el teléfono.
“Escuché conmoción… tos, murmullo de voces”, dijo aunque aclaró que no estaba segura si los murmullos eran de Murray.
Anding indicó que se quedó colgada al teléfono durante cinco minutos porque era poco usual que Murray se quedara sin responder. “Solo me acuerdo haber dicho: ‘¿Aló? ¿Aló? ¿Aló? ¿Sigues allí?’ …’”.
En un momento la mesera colgó la llamada e intentó llamar de nuevo a Murray y le envió mensajes pero no respondió.
Ayer viernes, cuando terminaba la primera semana de audiencias preliminares que empezó el martes y que podría durar dos semanas, no faltó la familia del ídolo muerto: su madre y padre Katherine y Joe Jackson, así como sus hermanos LaToya y Randy.
Desde el martes la fiscalía convocó a la tribuna de testigos a paramédicos, médicos, asistentes personales de Jackson e incluso al coreógrafo Kenny Ortega, director de la película This Is It , que recopiló los ensayos que preparaba para su resurrección artística al momento de morir.
¡TRONCO DE MÉDICO!
El fiscal de distrito adjunto, David Walgren, dijo que Murray estuvo dándole propofol a Jackson todas las noches por casi dos meses para poder ayudarlo a controlar sus problemas de insomnio, mientras preparaba una serie de conciertos en Londres.
Walgren también enumeró una serie de fallas por parte del médico, que según él no llamó al número de emergencias 911 lo suficientemente rápido y tampoco le contó a los paramédicos lo que había hecho con el artista.
El médico, acusado de administrar una sobredosis de sedantes potentes, también fue acusado de haber hecho de forma errónea la reanimación de emergencia, dijo Walgren. El fiscal indicó la semana pasada que los abogados de Murray intentarán convencer al juez de que Jackson se inyectó los analgésicos.
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