LAHORE/AFP
Miles de paquistaníes desafiaron ayer en Lahore, este de Pakistán, las amenazas de violencia y salieron a las calles para asistir a los funerales del gobernador de Punyab, asesinado la víspera en el crimen político más importante desde el de Benazir Bhutto en 2007.
Salman Taseer, 66 años, uno de los pocos políticos del país que criticaba al islamismo, fue asesinado por uno de sus guardaespaldas en un elegante barrio de la capital Islamabad.
El asesinato horrorizó al Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) en el poder, del cual Taseer era una de las principales figuras, pero fue saludado por los círculos religiosos conservadores, dejando en evidencia la precariedad de la situación política del país y del gobierno.
El primer ministro Yusuf Raza Gilani y miles de partidarios del PPP asistieron a las oraciones fúnebres en la sede del gobierno de Punyab, que comenzaron con retraso debido a la cantidad de participantes.
Envuelto en una bandera nacional, el féretro de Taseer fue transportado en helicóptero hasta un cementerio situado en un enclave militar de Lahore, donde fue sepultado. La ciudad estaba bajo vigilancia estrecha y en medio de una gran tensión después de las manifestaciones de miles de partidarios del PPP que denunciaron el asesinato, en la víspera.
El asesinato fue condenado por Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea. Sin embargo, la muerte del gobernador de la provincia oriental de Pakistán fue saludada por algunos círculos religiosos conservadores.
Uno de los principales grupos religiosos, Jamaat Ahle Sunnat, instó a la población a no llorar la muerte de Taseer en un comunicado firmado por 500 responsables religiosos, añadiendo que debía servir como “lección” a los políticos, intelectuales y medios de comunicación.
Por su parte, los investigadores intentaban determinar si el guardaespaldas actuó solo o si se trata de un complot. Según las autoridades, Qadir, el asesino, se entregó inmediatamente y confesó haber matado al gobernador debido a su oposición a la ley sobre la blasfemia.
Exitoso hombre de negocios, Salman Taseer era uno de los pocos responsables paquistaníes que no dudaba en criticar públicamente a los islamistas y había apoyado públicamente a Asia Bibi, una mujer cristiana acusada de haber blasfemado contra el profeta Mahoma.
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