Libertad de expresión
“La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”.
George Orwell (1903-1950); escritor británico.
Derecho a la información
Junto a varias y prestigiosas instituciones dedicadas a la libertad de prensa para educar a las personas sobre el derecho a la información, la SIP ha resuelto promover al 2011 como el “Año por la libertad de expresión”. Bien por ello, a fin de que se afiancen principios de civilizada convivencia que tanta falta hacen en ciertas partes de nuestro continente amenazado por el crimen transnacional organizado o regímenes de tendencia autocrática.
Las libertades de pensamiento, expresión y de prensa, estrechamente vinculadas entre sí, constituyen el pilar principal de la democracia; están protegidas por instrumentos jurídicos de jurisdicción internacional, como la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos o la Declaración de Chapultepec.
Hace menos de dos meses, en Mérida, se llevó a cabo la última asamblea general del representativo y mencionado organismo hemisférico donde se abordaron asuntos de enorme interés, singularmente para Latinoamérica y el Caribe, donde jamás se debe permitir el imperio de mafiosos o de absolutistas. Allí, se manifestó que en México no es posible ejercer periodismo libre, responsable y confiable, ya que los periodistas viven con tensión y miedo ante el narcotráfico que desde el 2006 ha causado más de 28,000 muertos, a lo que se suma el descrédito de las autoridades sumidas en galopante corrupción.
Igualmente, el caso de Venezuela fue el más llamativo, sobre el que se documentaron 113 agresiones contra la prensa. El presidente Chávez fue acusado de intentar controlar las ideas e imponer silencio absoluto, valiéndose de estrategias similares a las empleadas por los totalitarios de Europa del Este, antes de que cayera el Muro de Berlín, y de Cuba que continúa por más de medio siglo oprimida por una de las dictaduras más nefastas, en cuyas cárceles se hallan recluidos presos de conciencia, en las más infamantes condiciones. Es muy expresivo el merecido Premio Sajarov que, en Europa, se dio en ausencia al disidente Guillermo Fariñas: la silla vacía lo dijo todo.
Tampoco pueden pasar inadvertidas las opiniones de Claudio Paolillo, director de la revista uruguaya Búsqueda , quien, sobre el autoritarismo en América Latina afirmó que están aplicando el sistema de ganar elecciones mediante el voto popular y, sin ninguna pausa, hacen un andamiaje legal, valiéndose de la docilidad de los congresos, a fin de ir conculcando las libertades mediante leyes dirigidas a propósitos inconfesables; de esta manera se autolegitiman y, cuando hay reclamos, dicen que están aplicando únicamente la legalidad en vigencia. De esta forma, aparecen normativas de carácter absolutista, sobre todo para la prensa y las universidades.
Medios y periodistas independientes y, por ello, críticos, sufren serios embates, persecuciones o por lo menos insultos de grueso calibre, en lo que llaman eje bolivariano o del socialismo del siglo XXI, cuyo máximo corifeo es Hugo Chávez que sigue a pie juntillas las enseñanzas de los sátrapas cubanos. Esta corriente de sistematizado ataque a la prensa pluralista no es ninguna novedad, asimismo, en Nicaragua, Bolivia, Ecuador y, con algo de refinamiento, en Argentina. En este punto, resaltan estas luminosas lecciones de Thomas Jefferson: “Entre un Gobierno sin periódicos y periódicos sin Gobierno, no tendría dudas en quedarme con la última hipótesis”.
La vigencia del derecho a la información, que no hay que confundir con la atorrante propaganda oficialista, evita el oscurantismo de las tiranías.
Franklin Barriga López
Hostigamiento político
Se ha convertido en sistemático el hos- tigamiento al Diario La Prensa, iniciado con una campaña de difamación en contra de su director, el ingeniero Jaime Chamorro Cardenal, al jefe de Redacción, licenciado Eduardo Enríquez, ataques a los reporteros de La Prensa, les niegan acceso a la información en las instituciones del Estado El Ministerio del Trabajo ha pretendido darles estatus de empleados de La Prensa a 23 personas que prestaban el servicio de repartidores de periódico, según nuestras leyes.
Como si fuera un galardón, las turbas sandinistas, al mejor estilo de las turbas Nicolasianas, atacaron cuatro veces en un mes el Diario La Prensa, siendo la última la madrugada del 23 de diciembre del año pasado. Todo este hostigamiento a las instalaciones del Diario tiene su objetivo, una presión con el propósito de restringir la libertad de expresión, a la que tiene derecho la ciudadanía nicaragüense. Tratar de impedir a los medios de comunicación independientes el derecho a informar es un delito contra la libertad de expresión.
Parece que se le olvidó al presidente Daniel Ortega lo que dijo durante su campaña de propaganda, que su gobierno era “cristiano, socialista y solidario”, porque lo que demuestra es todo lo contrario.
Luis Solórzano
Granada
Constituir la democracia
No es conveniente que nuestro país con tinúe estático democráticamente, que “los genios políticos” ideen cosas modernas acorde a nuestra realidad nacional, teniendo pendiente que somos un país pobre, sumándole ingredientes políticos democráticos como una perspectiva de conjunto de hechos y acontecimientos que vayan paulatinamente determinando el futuro democrático.
Hay que crear las condiciones creativas a las diversidades de propuestas políticas, únanlas y saquen un solo producto para lograrlo, en el entendido que ese sistema democrático logrado no es patrimonio de ningún partido, ni de ningún Gobierno que esté de turno, es de la patria.
Toda la vida no vamos a vivir de manera coyuntural, hay que estabilizar al país constituyéndole su sistema democrático, pero no en simples acuerdos, o leyes como las que actualmente existen: 1) Ley de participación ciudadana. 2) La ley de municipios. 3) La constitución, etc., hay que llevarlas a la práctica.
No es necesario exportar otros sistemas democráticos existentes del mundo porque nuestra realidad es otra, diseñen una democracia que se ajuste a nuestro realidad nacional, si no, fracasa. Inclusive, no la usen como banderita únicamente para llegar al poder y después se olvidan que el pueblo existe, eso ha sido en algunos líderes y políticos lo acostumbrado.
Es indudable que en cada poder de Estado hasta cierto grado hay una incipiente democracia institucionalizada doméstica, pero ésa es de escritorio, burócrata, no es democracia considerada como un todo. La democracia de la noche a la mañana es imposible lograrla sin participación popular, es necesario un arduo trabajo de todos, llevando la máxima responsabilidad el gobierno que esté de turno.
No hay que obviar que la sabiduría radica en el pueblo y que es el eje impulsor, sin él es imposible lograr algunos o muchos objetivos democráticos. Incluso, no solo hay que democratizar la ciudad, también el campo, y darle más atención para que produzca y así entren más divisas y el producto de consumo nacional sea más barato. El gobierno debería ser más beligerante en ese sentido o el que esté de turno.
Los nicaragüenses no podemos constituir una democracia capitalista o seudocapitalista, en un país pobre que depende de las donaciones y empréstitos mundiales, y etc., es ahí el arte que deben usar los “genios de la política y líderes” para diseñar estratégicamente nuestra democracia nacional. Entonces, es necesario voluntad, conciencia, respeto y comprensión entre todos ustedes y el pueblo los seguirá
Bayardo Quinto Núñez
Irrespeto a las leyes
Respecto al artículo publicado el pasado 21 de diciembre de María Anastasia O´Grady, titulado Lo que EE.UU. sabía de Manuel Zelaya, creo que otro detalle de lógica extraña se relaciona con el Artículo 239 de la Constitución, que dice que un presidente puede ser removido de su cargo por cualquier intento de eliminar la prohibición constitucional de reelección. El embajador estadounidense Hugo Llorens alega que el artículo “no estipula quién determina si ha sido violado o cómo”. Sin embargo, considera que está más calificado que la Corte Suprema de Honduras para hacer tal determinación.
En toda la crisis constitucional en Honduras, el Departamento de Estado se rehusó a dar a conocer su análisis legal. Ahora sabemos por qué: El caso a favor de Manuel Zelaya era poco sólido y sabía muy bien que él era una amenaza para la democracia hondureña.
Es nuestra Constitución diferente a la de Honduras, merece o no el Presidente de Nicaragua ser removido de su cargo por las muchas violaciones a la Constitución, creo que sí, por lo tanto, los nicaragüenses debemos y tenemos la obligación de exigir la remoción inmediata de su cargo y de todos los cómplices de éste, y deben ser sancionados conforme juramento prestado cuando tomaron sus cargos de ser castigados por la patria si no cumplían con sus juramentos, la ley es clara y al igual que cualquier Constitución de un país, tiene que ser respetada y sus transgresores llevados a los tribunales, ésta está por encima del poder.
Roberto Amador N.
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