La señora Tere Vega rodeada de los niños y niñas que padecen la mortal enfermedad, durante la fiesta de fin de año, celebrada el mes de diciembre recién pasado. LA PRENSA /D. NIVIA

Niños con lupus olvidaron su enfermedad

El dolor de perder a su hija de tan sólo 16 años de edad se tradujo en solidaridad con los niños, niñas y mujeres que padecen la mortal enfermedad de lupus, la misma que se llevó a su pequeña de su lado. Ella es Tere Vega, habita en Texas, Estados Unidos, y el pasado mes de diciembre estuvo compartiendo un día lleno de alegría con los enfermos de lupus en Nicaragua.

El dolor de perder a su hija de tan sólo 16 años de edad se tradujo en solidaridad con los niños, niñas y mujeres que padecen la mortal enfermedad de lupus, la misma que se llevó a su pequeña de su lado. Ella es Tere Vega, habita en Texas, Estados Unidos, y el pasado mes de diciembre estuvo compartiendo un día lleno de alegría con los enfermos de lupus en Nicaragua.

Ese día, los niños, niñas y mujeres que aglutina la Asociación Nicaragüense Pro Lupus Eritematoso (Asonile) se olvidaron del dolor, los pinchazos de las agujas, los medicamentos y la tristeza que provoca una enfermedad que poco a poco va diezmando la salud de quien la padece.

En la fiesta navideña, los enfermos no sólo recibieron alegría, sino también donaciones de enseres, juguetes y medicamentos. Fue un encuentro lleno de emotividad.

Anielka Sevilla, presidenta de Asonile, dijo que organizan este evento para dar un respiro a los niños enfermos de lupus y que por un momento se olviden de su padecimiento.

Indicó que éste es el segundo año que la señora Tere Vega forma parte de esta fiesta a la cual trae, en memoria de su hija, muchas donaciones para los enfermos de lupus.

[doap_box title=»Terrible y sin registros» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
  • En Nicaragua todavía no se cuenta con un registro oficial y exacto de cuántas personas padecen lupus.
La Asociación Nicaragüense Pro Lupus Eritematoso (Asonile) aglutina a enfermos de todo el país. En ella están integradas más de 200 mujeres y casi un centenar de niños.

En nuestro país esta enfermedad es muy poco conocida entre la población. Saben de ella las personas que la padecen o que tienen familiares que conviven con ella.

En Nicaragua, las personas con lupus tienen poco acceso a los fármacos y al tratamiento para alcanzar altas expectativas de vida, la cual, en otros países es de hasta 20 años de convivencia con la enfermedad.

Las medicinas para tratar el lupus son costosas.

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GRACIAS A PUBLICACIÓN DEL DIARIO LA PRENSA

Vega se ha convertido en una especie de madrina para los enfermos que atiende esta asociación, que atiende a los enfermos de lupus en todo Nicaragua.

Ella se enteró de la existencia de la Asonile y de la necesidad de apoyo que tienen, al leer un artículo publicado en el Diario LA PRENSA hace tres años. La publicación informaba sobre la celebración que uniendo esfuerzos se hizo en ese entonces para los enfermos y abordaba las necesidades de medicinas.

Conociendo lo triste que es tener a un ser querido conviviendo con esa enfermedad y consciente de todo lo que se necesita para hacerle frente, la señora Tere Vega contactó a las personas que están al frente de la asociación y su familia también le apoya para que traiga donaciones en efectivo y juguetes.

Maritza Pérez, miembro de Asonile y quien se encarga de recolectar donaciones entre las empresas y solicitar apoyo, indicó que también cuentan con la solidaridad de algunas instituciones, entre ellas la Fundación César Guerrero, como una de las principales.

EL LUPUS

Ésta es una enfermedad que no tiene cura, ataca directamente al sistema inmunológico, provocando que la persona que la padece tenga bajas sus defensas.

Dolor en los músculos y articulaciones, debilidad, problemas renales, fatiga extrema, fiebre, pérdida de peso, lesiones en la piel, eritemas permanentes en las mejillas, caída del cabello, líquido en los pulmones, anemia, convulsiones, sensibilidad al sol, son algunos de los síntomas que presentan los enfermos de lupus.

Las personas con este padecimiento también suelen sufrir de depresiones y estrés, causado por el hecho de tener una enfermedad crónica con la que es muy difícil convivir debido a que debilita en gran medida. Y a la vez, la depresión agrava la enfermedad misma.

Para poder convivir con la enfermedad y lograr calidad de vida, es necesario llevar el tratamiento y a la vez asumir cuidados como no exponerse al sol, fortalecer el sistema inmunológico, evitar el contacto con personas enfermas debido a que fácilmente pueden adquirir virus o bacterias; en el caso de las mujeres no tomar anticonceptivos y prevenir los embarazos.

Sevilla aconseja a la población en general realizarse chequeos médicos de manera periódica para detectar la enfermedad y poder tratarla de forma temprana.

En Nicaragua, los enfermos de lupus son atendidos en el Hospital Roberto Calderón y en el Hospital del Niño, La Mascota. Asonile les apoya con medicamentos y atención.

Los pequeños pacientes  recibieron alegría, juguetes, medicinas, pero sobre todo, mucho cariño.  LA PRENSA /DIANA NIVIA

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