Los catastróficos resultados en los exámenes de admisión de las universidades, donde sólo el dos por ciento aprobó la prueba de Matemáticas y el 10 por ciento la de Literatura, es una demostración de la ausencia de calidad y pertinencia de la educación en Nicaragua, afirmó el doctor Carlos Tünnerman, especialista en planeación educativa.
- La Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) proporcionó algunas de las estadísticas en los resultados de exámenes de admisión realizados en el 2010.
El departamento que mejores resultados obtuvo fue Chinandega, en cuanto a Lengua y literatura.
En Matemáticas, los que aprobaron con mejores porcentajes fueron estudiantes de la RAAS.
Los peores resultados a nivel nacional los obtuvieron los estudiantes de la RAAN.
Pese al fracaso en el examen de admisión, las facultades coparon los siete mil 720 cupos para las 53 carreras universitarias.
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“Estos resultados nos arrojan que los alumnos no están cumpliendo con su responsabilidad de aprender, que los padres tampoco están prestando atención a la educación de sus hijos y que el Ministerio de Educación y los docentes están usando una pedagogía desfasada para transmitir los conocimientos”, señaló el doctor Tünnerman.
Sumado a lo anterior, está la carencia de un presupuesto que refleje realmente el interés de mejorar la calidad de la educación en el país.
“Vemos aún en las universidades profesores que dictan lecciones y alumnos que toman apuntes, cuando la pedagogía moderna refiere que la educación no debe ser memorística sino de comprensión, donde el profesor sea un facilitador”, comentó el especialista.
Tünnerman afirmó que también el cambio de currícula escolar constante ocasiona desequilibrios.
MAESTROS APLAZADOS
La profesora Lesbia Rodríguez afirmó que la gran cantidad de estudiantes aplazados es un reflejo de la baja calidad educativa que existe en el país.
“La calidad en la educación solo está en la propaganda gubernamental, pues en la práctica es otra historia. El año pasado el Ministerio de Educación realizó pruebas a los docentes y más del 50 por ciento de los maestros seleccionados reprobó, qué podemos esperar de los alumnos a quienes éstos imparten el pan del saber”, lamentó la educadora.
Agregó que casi el 50 por ciento del magisterio es empírico y la situación empeora en las zonas rurales. Además, indicó que los salarios de hambre es otro factor que se debe tomar en cuenta.
“Si el Ministerio de Educación pagara un salario digno, hubieran más aspirantes en las escuelas Normales, pero al contrario, los estudiantes prefieren estudiar otras carreras. Un mayor presupuesto, mejores condiciones para los docentes y un buen salario harían que la calidad en la educación mejore”, dijo Rodríguez.
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