Mercedes De Freitas, directora de Transparencia en Venezuela, lo dice claro vía telefónica: El gobierno de Hugo Chávez está acabando con las estructuras formales de la democracia.
La aprobación de leyes contra organismos de la sociedad civil y la posibilidad de gobernar con decretos, son noticia en Venezuela, un país sin control institucional que se parece mucho a la Nicaragua de Daniel Ortega.
Hemos leído con sorpresa que el oficialismo venezolano aprobó una ley que limita el financiamiento de las ONG en su país. ¿Cómo los tomó la noticia?
Con mucha decepción, porque estamos viendo cómo se corta una importante oportunidad de profundizar la democracia en Venezuela.
Los Organismos No Gubernamentales tienen por principio ser independientes y autónomos y la base de esa independencia viene principalmente de la libertad de obtener los recursos, por fuentes dignas y legales de la cooperación internacional.
Esa oportunidad se cierra con esta ley, con la que nos venían amenazando desde 2006 por cierto, pero no se había concretado hasta ahora.
A propósito de estas amenazas, ¿cómo resumiría usted la relación con el gobierno de Chávez?
Todas las organizaciones de la sociedad civil tienen un tema específico, en el cual tienen la responsabilidad de hacer críticas, evaluaciones, propuestas de mejora permanente. Por muy bien que vaya un país, se puede ir mejor.
Hay tantas cosas que se pueden mejorar. Nuestra tarea ha sido exigir mejoras, señalar inconsistencias sobre todo en temas como los que manejamos nosotros, la lucha contra la corrupción que es tan compleja, porque se mete con las fuerzas poderosas que están en el sector público, privado y quieren manejar a su antojo los recursos que son de todos.
Por ese motivo nuestras críticas se han mantenido objetivas. Sin embargo, nuestro gobierno siempre ha sido muy sensible a cualquier evaluación.
¿Cuál es la crítica que más le ha dolido a Chávez?
Todas las críticas le molestan, todas le duelen. Cada vez que aparecen informes donde Venezuela por ejemplo aparece en último lugar en percepción de corrupción en América Latina o en el último lugar en el mundo, con evaluación terrible sobre la percepción de corrupción, pues el Gobierno, el Estado a través de diferentes fuentes, sale a atacar, no a la corrupción, sino a la metodología de evaluación del sistema.
Negando el problema no se atiende la enfermedad. Nosotros decimos que el termómetro sigue marcando una terrible fiebre, pero no hay ninguna medicina que se esté aplicando.
¿Cuáles son los síntomas de esa “fiebre”? ¿Puede explicarle a los nicaragüenses que desconocen la situación de su país?
Primero hay mucho dinero en Venezuela como todo mundo sabe. Mucho dinero que maneja el Estado discrecionalmente, porque gran parte de ese dinero ni siquiera pasa por los instrumentos del presupuesto nacional.
¿Daniel Ortega (Nicaragua)?
Es un abusador.
¿Evo Morales (Bolivia)?
De buenas intenciones está plagado el camino al infierno.
¿Rafael Correa? (Ecuador)
Es el presidente más buen mozo de América Latina, es lo único bueno que tiene.
¿Cristina Fernández? (Argentina)
Está desaparecida, no hemos oído hablar desde la muerte del esposo. Parece aprovechada.
¿Lula? (ex mandatario Brasil)
Solamente le interesa su país. Es un egoísta. No le interesa nada de lo que pueda ocurrir en América Latina.
¿Felipe Calderón? (México)
Ay, se metió con el diablo y salió trasquilado.
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No es regulado ni por la Asamblea Nacional ni por la Contraloría ni por el Banco Central. Va directamente al Ejecutivo.
Entonces hay grandes masas de dinero. Estamos hablando de fondos que tienen 59 mil millones de dólares . Han recogido ese dineral en los últimos cinco años.
O el fondo chino que tiene 12 mil millones de dólares y hay como diez fondos que el Presidente maneja discrecionalmente. Quiere decir que nosotros no sabemos a cuánto ascienden esos montos.
Tampoco quién los gasta, cuánto se gasta, en qué banco están. De dónde viene ese dinero. Pero además se expresa, lamentablemente, en que en Venezuela la corrupción es como en todo lugar. En Venezuela existe la percepción de que es más fácil pagar un permiso, un trámite, que hacerlo por las vías regulares, cuando no es así, cuando la gente que trabaja en nuestras organizaciones hace sus trámites sin pagar. Sin embargo la percepción pública es que es imposible obtener algo sin pagar.
En Venezuela no hay licitaciones transparentes, todas las obras y las contrataciones se asignan a dedo. En Venezuela no hay concursos públicos para escoger a los funcionarios públicos, como manda nuestra Constitución. Todo se destina a dedo, entre amigos del partido, compañeros y sus familias. En Venezuela, la presidenta del tribunal supremo que debería velar por la independencia de los poderes públicos ha dicho que la separación de poderes no hace falta en la revolución, porque el gran líder tiene la razón.
En Venezuela no tenemos acceso a la información pública de ninguna clase. Ni sobre la salud, ni sobre las epidemias, ni cuántas personas reciben retrovirales por tener VIH Sida.
Ni información de la cantidad de muertos los fines de semana. Los periodistas deben hacer cola en la morgue y contar los cadáveres que van llegando. Nosotros no sabemos por qué no tenemos electricidad. No sabemos por qué se perdieron 130 mil toneladas de comida en los galpones, que fue adquirida por el Estado venezolano porque se suponía que había una gran hambre en Venezuela.
¿Cómo vive la clase gobernante en comparación con el venezolano común? En Nicaragua se sabe que hay una clase privilegiada que allá ustedes llaman “boliburguesía” .
Al parecer ha aparecido esa nueva clase donde están ministros, directores, funcionarios públicos y miembros del partido, al parecer tienen un nivel de gasto superior al que podría demostrar con sus ingresos formales. Sin embargo, toda esa información no es la oficial.
Lo único que sabemos y que nos da pista de que la cosa es gravísima es que el propio Presidente en sus alocuciones ha dicho en reiteradas oportunidades que no pueden ser que los revolucionarios estén comprando Hummers y estén gastando, y sean consumistas. Sin embargo, eso no se lo aplica a él mismo tampoco.
¿Qué opina usted de la relación de Venezuela con Nicaragua, el vínculo Chávez-Ortega?
Lo que se dice aquí es que hay cierta subordinación de los recursos que provee el presidente Chávez hacia esos Estados. Ésa es una de las versiones porque se supone que Venezuela le está dando dinero a los Estados nicaragüenses, bolivianos, ecuatoriano, no sabemos cuáles son los montos, para qué criterios exactamente.
Tampoco se sabe si ese dinero llega en forma estructurada para la mejor calidad de vida de los nicaragüenses o es manejada discrecionalmente.
En Nicaragua, lo maneja una empresa privada dirigida por el tesorero del Presidente.
Cuando existen esas relaciones en donde el mismo funcionario que es representante o líder de un partido político maneja los recursos públicos sin ninguna transparencia, control y rendición de cuentas, formalmente decimos que existe grandísimo riesgo de corrupción.
Por eso es importante que estén separados los intereses políticos del manejo de los recursos públicos.
En Venezuela el chavismo está aprobando leyes que bautizaron como el paquetazo del Ejecutivo, entre ellas la del financiamiento a la ONG, las confiscaciones, la ley que habilita a Chávez para gobernar por decreto, ¿hasta dónde va llegar su país?
Nosotros estamos preocupados porque con la aprobación de ese paquetazo y con la entrega al Presidente de la habilitación, para que legisle a su real saber y entender por su cuenta durante 18 meses, se están acabando las estructuras formales de la democracia en Venezuela.
La Asamblea Nacional no tendría sentido. De hecho aprobaron anoche, o ayer en la tarde, no recuerdo la hora, una reforma del reglamento del interior y debate de la Asamblea Nacional, donde dice que la Asamblea sólo sesionará cuatro veces al mes.
Los diputados tendrán diez minutos para presentar argumentos, con lo cual le están dando una formal muerte a la Asamblea Nacional.
Los diputados recién electos están diciendo en algunos de los casos que hay un golpe de Estado a la República Bolivariana de Venezuela.
Nosotros estamos movilizados a favor de una exigencia al Presidente y a la Asamblea hasta el 4 de enero a que reconsideren lo que están haciendo.
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