Presentación exitosa

Los procesos educativos requieren que los mensajes y contenidos sean comunicados con claridad, en un lenguaje simple y tomando muy en cuenta las necesidades e intereses de los participantes.

Los procesos educativos requieren que los mensajes y contenidos sean comunicados con claridad, en un lenguaje simple y tomando muy en cuenta las necesidades e intereses de los participantes.

Los últimos 20 años participé en gran cantidad de cursos, foros y simposios en diversos países, pero rara vez pude constatar presentaciones que cumpliesen con las premisas previamente indicadas.

En ocasiones, oradores brillantes apabullan al público con tanta información en tan poco tiempo, que las personas terminan sin saber qué fue lo que se dijo.

Escuelas y universidades, con honrosas excepciones, estimulan muy poco la creatividad de sus alumnos y están cada vez más alejadas de la realidad y necesidades del mundo empresarial.

Es necesario repensar la forma en que enseñamos y presentamos nuestras ideas. Pongo a disposición de nuestros lectores algunos consejos útiles para una presentación exitosa.

1. Tenga lo más claro posible el objetivo del mensaje que quiere transmitir (qué conocimientos, cambios de percepción, actitudes o comportamientos). Dígalo desde el título.

2. Tome en cuenta las necesidades, intereses y motivaciones de los participantes. Considere las siguientes preguntas: ¿Por qué es importante el tema para ellos? ¿Qué esperan encontrar en su exposición? y ¿Qué les puede ser de utilidad práctica?

3. Exprese sus ideas en lenguaje claro y lo más corto posible. Evite utilizar términos técnicos, complicados, o poco comprensibles.

4. Motive la atención manteniendo contacto visual con el público. No lea, converse con él. Hable lo más claro posible y sin apresurarse. Varíe su tono de voz cíclicamente. Recuerde: “cómo lo dice, importa tanto como qué dice”.

5. Mantenga su presentación simple y concreta. Si va a utilizar Power Point presente una idea por diapositiva. No utilice más de 20 palabras por pantalla y haga las mismas de fácil lectura y comprensión. Limite sus diapositivas a un máximo de 10 por exposición.

6. Una imagen vale más que mil palabras. Utilice gráficos o figuras que expresen claramente su idea o relación entre sus ideas (un solo gráfico por diapositiva).

7. Después de 10 minutos la atención del público cae, procure introducir elementos nuevos como vídeos, preguntas de reflexión o dinámicas cada cierto tiempo.

8. Anticipe posibles preguntas. Prepare sus respuestas considerando las motivaciones e intereses de los participantes. Al responder, enfóquese en lo concreto.

9. No abuse del tiempo. Ensaye de antemano su presentación y maneje la misma dentro del límite de tiempo disponible.

10. Finalmente, toda presentación y contenido educativo deben cumplir con tres reglas de oro: I. Ser útil y práctica para la persona que la va a recibir; II. Ser simple (para que la mayoría lo entienda), y III. Ser divertida y motivadora, para que los participantes retengan y apliquen lo aprendido en su vida diaria.

En presentaciones “menos es más”. Después de dos semanas, muy pocas personas recordarán más de tres temas que haya mencionado. Enfóquese en lo esencial. No se trata de exponer todo lo que sabe, sino de comunicar mensajes concretos y motivadores.

Recuerde la genialidad de Leonardo da Vinci, tenga en mente que “La simplicidad es la máxima sofisticación”.

El autor es director de Promifin, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.

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