Cartas al Director

Militares y políticos

“Los militares cuentan demasiado con la fuerza y los políticos cuentan demasiado con la habilidad”.

Achile Tournier (1847-1906), escritor francés

Hacia un Estado militar

El militarismo en el juego del poder, es la obsesión de los dictadores en América Latina, en la búsqueda de instituciones castrenses postrados a merced del tirano o dictador es una obsesión en su afán reeleccionista, mantenimiento de Jefe de Estado en la cúpula de poder político plasmado en un solo discurso dizque salvar o consolidar la democracia y/o instrumentos institucionales.

En una paradoja del abuso de poder los mismos responsables de la destrucción de la institucionalidad democrática en Nicaragua hoy levantan formas cínicas inauditas para defender lo que han destruido: los cimientos y esperanzas democráticas en Nicaragua. El presidente Daniel Ortega Saavedra hizo aprobar con carácter de urgencia tres leyes encaminadas al dominio absoluto de las fuerzas armadas de Nicaragua, en flagrante violación de preceptos constitucionales (lo cual ya es un hábito insano del presidente Ortega).

Dichas leyes, denominadas de Defensa, Seguridad Nacional y Régimen Jurídico de Fronteras, representan la intención desesperada de establecer un control absoluto sobre los organismos de seguridad y la defensa nacional, que incluyen los órganos de inteligencia del Ejército y la Policía nacional. De manera soberbia y prepotente, el líder sandinista subordina a la sociedad civil y al mismo poder civil a la institución militar de Nicaragua, en un esfuerzo político de cooptación de las fuerzas armadas. En un claro retroceso de los esfuerzos democráticos nicaragüenses y en detrimento de las mismas fuerzas armadas en su desarrollo profesional, el dictador novel en su iniciativa incluyó términos discrecionales y tendenciosos como: injerencismo, traición a la Patria. Y al dictar mediante decreto ejecutivo un Estado de Emergencia, subordinar al poder civil regentado por las estructura militar (la cúpula) y revivir el reclutamiento en una especie de servicio militar obligatorio de ingratos recuerdos en la historia nacional.

A manera de vacuna contra cualquier intentona de la defensa de espacios democráticos ante la inminencia de un fraude electoral en 2011 y posibles brotes de reclamos populares, el líder del FSLN invocará una Ley de Emergencia pata tener la disposición absoluta de las fuerzas armadas con sello manu militari, eliminando de tajo los derechos constitucionales al mejor estilo de una dictadura constituida supuestamente por leyes establecidas para tal fin y aliados políticos con vestiduras de oposición política, pero aliados subterráneos con intereses altos cobrados por anticipados a la cúpula oficialista en materia económica.

Estas leyes son graves para la democracia. Su verdadero contenido es disfrazar la ambición dictatorial de Daniel Ortega Saavedra con un mensaje claro: La democracia depende del ejército, enfatizando que debe ser las fuerzas armadas con enfoque en un escenario de hegemonía en la administración pública y la administración misma de los territorios y de civiles en cualquier ámbito del territorio nacional. ¿Hasta dónde nos llevará la mentalidad de un dictador ordinario para mantenerse en el poder? Es la filosofía del octogenario sandinista Tomás Borge Martínez cueste lo que cueste para mantenerse en el poder.

 

Eddy Pastor Macías Carvajal

El fraude de la corrupción

En los apuros económicos de Nicaragua no son pocas las veces que debido a la frágil relación diplomática del Gobierno con los países cooperantes pierde las oportunidades de superar la crisis. Claro que para vencer las dificultades económicas se requiere de economistas que no estén fuera de la realidad económica mundial ni involucrados en políticas económicas empíricas que favorecen al continuismo del “buen” gobierno que provocó la crisis económica.

Hay un crecimiento económico de algunas clases junto a una nueva, apoyado por los viejos sectores seculares, reaccionarios y rojos (comunistas) internacionales con su cizaña característica del socialismo del siglo XXI de Chávez, que más bien empeoran la condición humana de los pobres. Este crecimiento sin control hace que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres, con el fin de atraer dólares y euros a su inconsciente desarrollo que no le importa la manera de hacerlo.

Nos están vendiendo imitaciones de motores europeos y norteamericanos, PC y teléfonos clonados. A los zapateros y sastres sin escrúpulos les importa poco plagiar el logotipo de la Tommy, encajárselo a su “obra” y ponerlo a vender caros en los establecimientos de lujo. A los jóvenes les convierten en clientes del crack y la cocaína. Todo grado académico obtenido hoy en día es inválido cuando a partir de su montaje de gobierno se les arrebata la mazorca del poder a la fuerza como se hizo en Honduras, debido al fraude de la corrupción insaciable. ¡Qué asco!

Si la moneda se rebaja al adquirir el producto sin originalidad ni calidad, se abarata, se vuelve basura y por último se lava. No existe la habilitación a los sectores de vital producción como es la agricultura y todo lo que es posible de dar vida.

Entonces la inflación amenaza como en los años 1986/1990 y es evidente la Deflación con la reducción de la Producción y el despido de los trabajadores por lo que la Producción y la Demanda caen. Se suma el fraude acaparando ganancias de los derechos ajenos que continúan divididos. La ineptitud politiquera utiliza el dinero para enriquecer a funcionarios corruptos, lo que conduce a la quiebra disfrazada de prosperidad después de inducir al ahorro falso impulsado por el riesgo moral de los bancos y el mercado de capital del Gobierno. Y la miseria de los pobres se acentúa con sus frustrados proyectos de superar la pobreza. Engañados por su libertinaje económico que les proporciona la incapacidad de la política “socialista”, considera bienestar y progreso someterse al lavado de cerebro para evolucionar “económicamente” por sí mismo, vendiendo chibola, chancho y chicha. Exceptuando a los beneficiados de la Cuenta Reto del Milenio.

Entonces el Fondo Monetario Inc. El FMI se preocupa por esas “donaciones” de petróleo que Hugo Chávez Frías, hace a Nicaragua con la condición de que el combustible se venda y no se distribuya como lo estipula el legítimo socialismo. La disposición fresca y hasta contrarrevolucionaria de esos vivos de Carlos Marx arriesga a los consumidores que gastan su dinero, poniendo en ridículo controversial al disparatado socialismo de Chávez que quiere ser recordado como a Bolívar y tiene endeudado inmensamente a Venezuela con su “benevolencia Inc.”, tras permitir a unos cuantos favorecidos, pagar un mínimo porcentaje por ese petróleo, invertir en proyectos millonarios y hasta “comprar” el Poder Político, mientras la deuda externa del país crece. Estas observaciones son motivo de reacción visceral de la larga y tediosa oratoria de orates organizados para robar, encubriendo el error a como sea por medio hasta de decretos.

Pero es causa de Devaluación, Deflación e Inflación que toda posibilidad del FMI sea utilizada para comprar combustible “donado”.

Milos J. Gomalle

 

Mando en el matrimonio

Un amigo me comentó que en una empresa no puede ni debe haber dualidad de mando, es decir, que dos personas manden por igual sin que el criterio de una pueda prevalecer sobre el de la otra, ya que, en caso de discrepancia surge el conflicto y la empresa se paraliza por imposibilidad de adoptar una decisión concreta ante cualquier asunto.

Pues bien, aplicado esto al matrimonio tengo dudas acerca de quién de los dos, marido o mujer, debe mandar en el matrimonio, para evitar esa peligrosa dualidad de mando, como empresa de dos personas que es, aunque con peculiares características.

Primero habría que determinar de qué clase de matrimonio estamos hablando, si es entre creyentes o entre no creyentes o sólo es creyente uno de los dos. También cuáles son las creencias y prácticas religiosas de cada uno de ellos, su grado de cultura respectiva y su nivel de capacidad intelectual. Pero voy a ceñirme a las tres posibilidades reales que pueden darse entre marido y mujer: 1) Que mande más el marido. 2) Que mande más la mujer. 3) Que manden los dos por igual en todo y traten de llegar a adoptar acuerdos puntuales sin que ninguna de las dos personalidades prevalezca sobre la otra.

El primero es un caso que se da frecuentemente: el marido tiene la última palabra en los temas más importantes y la mujer ordena las cosas en los asuntos de menor trascendencia. Muchos matrimonios funcionan de este modo y suelen entenderse bastante bien.

El segundo es un mal planteamiento, porque la mujer llega a asumir un papel que no le corresponde, imponiendo siempre su voluntad y anulando la del marido.

El tercero es también un caso frecuente que puede funcionar aceptablemente bien, si existe una gran comprensión mutua entre marido y mujer, y sin que ninguno de los dos se arrogue un papel de imposición o dominio excesivo.

Creo que nunca el marido puede aceptar que la mujer se imponga por completo en todos los asuntos de las relaciones familiares, porque desembocará en esa situación impropia de su función y personalidad en la familia, propia de una persona sumisa y dominada. Tampoco la mujer debe aceptar la anulación de su personalidad ante su marido. Lo mejor es adoptar uno de los otros dos planteamientos para que las cosas marchen aceptablemente bien.

Roberto Grao Gracia.

COMENTARIOS

  1. nica made in usa
    Hace 16 años

    Hey Roberto,interesante tu articulo;creo que la primera opcion;si la aplicaramos a la politica,serria la de ortega y la asamblea;ortega toma las decisiones mas importantes [aunque tome las decisiones mas descabelladas,como no tomar la CRM] y la asamblea,que es la que se dedica a las cosas sin trascendencia o reafirmarle las caballadas al dizque mandatario,asi de simple ;hasta la fecha todo le ha salido perfecto a ortega y la asamblea,los salados son sus vecinos[el pueblo]saludes desde Wash DC

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