- El cultivo de la flor jamaica ya ha comenzado a generar empleo temporal para pobladores de la comunidad La Paloma, de Moyogalpa, Isla de Ometepe, que se encargan de recolectar la flor, de la que hacen vinos y té.
Los miembros de la Asociación Puesta del Sol detallaron que una dificultad ha sido comprar las botellas para envasar el vino que producen, puesto que consultaron en Managua y la única entidad comercial que las comercializa sólo vende por cantidades mayores a cinco mil botellas.
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CORRESPONSAL / RIVAS
Esfuerzo y organización son las palabras que más describen a los pobladores de la comunidad costera La Paloma, del municipio de Moyogalpa, Isla de Ometepe. En este sitio hay al menos unas diez casas en donde se presta el servicio de alojamiento a turistas, se promueve el turismo rural comunitario y agroturismo, pero además gracias al cultivo de jamaica han logrado crear su propio vino: Mojarra Roja.
El matrimonio, conformado por la isleña Danelia López y el canadiense Eric Boucher, ha sido de gran beneficio para varias familias de la comunidad, pues aprovechando sus contactos en Canadá comenzaron a llevar grupos de turistas a la comunidad de La Paloma.
Varias familias de la zona comenzaron a alquilar cuartos de sus hogares a los extranjeros, a los cuales por un precio inicial de 15 dólares diarios, les brindan servicios de comida y dormida, detalló la señora Brener Cruz Ponce.
Al ver la demanda de los servicios, el matrimonio Boucher-López decidió trabajar de manera organizada con la comunidad y crearon la Asociación Puesta del Sol, pero de acuerdo con Danelia López, los turistas buscaban cómo practicar el agroturismo y fue cuando comenzaron a participar en el cultivo de dos manzanas y media de arroz, “también cultivaron hortalizas, todo de forma orgánica y cuando se obtenía la producción se repartía entre los miembros de la asociación y la comunidad” recordó.
López detalló que el cultivo de la flor de jamaica inició hace dos años, cuando un organismo denominado Plan Nagua, de origen canadiense, los apoyó con todo el proceso. “Nosotros aprendimos a procesar el vino de flor de jamaica, por medio de Internet y algunos libros que compramos, lo pusimos en práctica y nos resultó y quedó bien” manifestó.
LOS PRIMEROS FRUTOS
Detalló que el año pasado de unas siete mil 500 varas cuadradas (3/4 de manzana de tierra) cultivadas pudieron procesar la jamaica para obtener 300 botellas de vino, 250 paquetes de te de jamaica (de 15 unidades cada paquete), 200 bolsas de té de jamaica de cuatro y ocho onzas, además vendieron flor a granel a los diferentes negocios turísticos de la Isla de Ometepe.
Hasta el momento, las botellas para envasar el vino de flor de jamaica son obtenidas por donación de los dueños de hoteles y restaurantes ometepinos, que las entregan a las mujeres que participan en este proyecto y luego ellas las esterilizan con un equipo especial.

En una imprenta de Rivas elaboran la etiqueta del vino y el corcho y el sello lo mandan a comprar a Canadá, indicaron los miembros de la Asociación Puesta del Sol.
Cada botella de vino de jamaica de La Paloma tiene un costo de cien córdobas, mientras que los paquetes de té oscilan entre 25 y 50 córdobas, cada uno, según su tamaño.
El vino es vendido a los centros turísticos de la zona y a turistas que visitan Ometepe.
Para estos pobladores el cultivo de jamaica es ventajoso, puesto que en cinco meses florece, no se requiere de gran vigilancia, no es atacado por muchas plagas, se trabaja de manera orgánica y no hay depredadores que dañen los cultivos, como suele suceder con los plantíos de plátanos o papaya.
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