Monseñor Silvio Báez, Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, continúa a la espera de una “respuesta creíble” de parte de la Policía Nacional, en cuanto a la investigación del robo de un maletín que contenía material de trabajo.
Aunque hasta ahora no se le ha comunicado nada, el prelado, sin querer ser alarmista, explica que en este caso en el que además fueron robadas las computadoras portátiles de otros obispos, valdría la pena recordar las presiones que durante la época de la revolución recibieron varios religiosos como el cardenal Miguel Obando y Bravo, monseñor Amado Peña y Bismarck Carballo.
“Hay que tener memoria histórica”, dice Báez. “Ojalá esto no vuelva a ocurrir. No parece casual que a los obispos en menos de un mes les roben la misma cosa. No he acusado a nadie y dejo la investigación en manos de la Policía y espero que den resultados creíbles y confiables y que esto no vuelva a ocurrir”.
“Para opinar en política en Nicaragua hay que tener habilidad para interpretar el presente y memoria histórica. No solo hay que ver el presente, hay que recordar el pasado, sobre todo si no lo queremos repetir, y teniendo en cuenta la historia que llevamos en las espalda en Nicaragua, no quisiera que se volviera a repetir”, dijo Báez ayer, al finalizar la homilía en la Catedral de Managua.
Monseñor Báez ha sido uno de los grandes críticos al Gobierno. En su acusación no señala a nadie en específico por el robo de su maletín, pero presume que haya sido robado producto de alguna equivocación, creyendo que tenía alguna computadora.
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