La Corporación Cuenta Reto del Milenio ha extendido, de hecho, el plazo para que el gobierno de Nicaragua pueda solicitar su reincorporación a ese programa de Estados Unidos de Norteamérica destinado al fomento del desarrollo y la reducción de la pobreza, al ser pospuesta para el próximo 5 de enero la reunión anual de su Junta Directiva que debía realizarse el miércoles de esta semana.
Pero es evidente que Daniel Ortega no tiene ningún interés en que el pueblo de Nicaragua se siga beneficiando con la Cuenta Reto del Milenio, la cual fue suspendida a fines de 2008 —excepto los fondos que ya habían sido asignados y los proyectos que en ese momento estaban en ejecución-, como consecuencia del fraude electoral perpetrado por el orteguismo en los comicios municipales de noviembre de ese año.
En aquella ocasión, el jefe ejecutivo de la Cuenta Reto del Milenio, embajador John Danilovich, expresó que Estados Unidos tenía “la esperanza, por el bienestar de los nicaragüenses, que el gobierno (de Daniel Ortega) continuaría la tendencia del país hacia procesos pacíficos, democráticos y elecciones creíbles. Sin embargo, evidencias recientes nos muestran que éste no es el caso. Yo no estoy satisfecho -agregó Danilovich- en la forma que el proceso electoral ha sido conducido en Nicaragua, no consistente con los principios sobre los cuales la MCC (o sea la Cuenta Reto del Milenio) asigna fondos para reducir la pobreza. Este compromiso fundamental con la democracia es crítico -siguió diciendo el funcionario estadounidense-, porque la MCC (Cuenta Reto del Milenio) ha determinado que nuestros fondos son mucho más efectivos cuando el gobierno está gobernando justamente, invirtiendo en su población y comprometido con la libertad económica, y elecciones libres y justas son los cimientos de esa libertad.”
Poco tiempo después, el 11 de diciembre de 2008, la Junta Directiva de la Corporación Cuenta Reto del Milenio ratificó la suspensión de Nicaragua de ese programa, mediante el cual Estados Unidos estaba financiando con 175 millones de dólares diversos proyectos para “mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos que viven en los departamentos de León y Chinandega, a través de un aumento sustancial de sus ingresos y apoyo a los campesinos rurales y emprendedores locales”.
Ahora, Ortega tendría que estar gobernando de manera democrática, y garantizar la celebración de elecciones libres y limpias, para que Nicaragua pueda ser admitida de nuevo en la Cuenta Reto del Milenio. Pero el gobernante del FSLN más bien ha menospreciado la suspensión de la Cuenta Reto del Milenio, así como tampoco le ha importado la pérdida de los fondos de apoyo presupuestario que eran suministrados por gobiernos europeos y organismos internacionales, los cuales también fueron suspendidos como consecuencia del fraude electoral.
En vez de corregir sus desviaciones y comenzar a gobernar de manera legítima y democrática, después de noviembre de 2008 Daniel Ortega ha perpetrado más golpes dictatoriales, como la resolución judicial espuria que los magistrados del FSLN dictaron para suspender la norma constitucional que prohíbe su reelección; y el decretazo para mantener a funcionarios cuyos períodos ya se vencieron, entre ellos los magistrados electorales que realizaron el fraude de 2008 y que seguramente están preparando el de 2011. De ese modo Ortega ha seguido socavando las instituciones democráticas, atropellando el Estado de Derecho y negando las garantías de elecciones libres y limpias.
Pero a pesar de que el gobierno de Ortega no ha hecho ningún mérito democrático, sino lo contrario, el Embajador de Estados Unidos informó el 12 noviembre pasado que Nicaragua es elegible para volver a disfrutar los beneficios de la Cuenta Reto del Milenio. “Una cosa muy importante es la gobernabilidad y yo puedo decirles que acabamos de recibir las notas para Nicaragua en los 17 criterios, y Nicaragua está elegible”, informó el embajador Robert Callahan, al clausurar el Programa para el Desarrollo de la Ganadería en Occidente, en el cual la Cuenta Reto del Milenio invirtió 5 millones de dólares.
No obstante Ortega no ha solicitado el reingreso de Nicaragua a la Cuenta Reto del Milenio y seguramente no lo hará antes del 5 de enero próximo, cuando se reúna la Junta Directiva de esa corporación. Es que el requisito de gobernabilidad que ha mencionado el embajador Callahan, significa entre otras cosas que debe garantizar la realización de elecciones libres y transparentes, que los árbitros electorales deben ser honestos e independientes, y que haya observación electoral nacional y extranjera. Lo cual es inaceptable para Ortega, además de que ni siquiera podría manejar a su gusto los fondos de la Cuenta Reto del Milenio, como maneja los de la cooperación venezolana.
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