Tomado de El Nuevo Herald
Un nicaragüense de 30 años, oriundo de La Concepción, departamento de Masaya, fue muerto a tiros por su novia en el apartamento que ambos compartían en Miami, informó la Policía. La mujer, que se presume es hondureña, se habría suicidado.
El nicaragüense fui identificado sólo como Américo Eustaquio, quien vivía en un pequeño apartamento en La Pequeña Habana, según el Departamento de Policía de Miami.
El hombre trabajaba desde hace seis años en una panadería de esa ciudad.
Los cuerpos fueron hallados por la tarde cuando la jefa del novio fue a buscarlo a su apartamento en el 1818 SW 11 Terrace porque no había llegado a trabajar por la mañana.
«Hay mucha incertidumbre acerca de lo que había ocurrido dentro de ese apartamento», dijo Kenia Reyes, vocera del Departamento de Policía de Miami. «Al parecer, todo luce ser un homicido-suicidio».
Aún se desconoce el motivo del homicidio. Aparentemente, no había récords de violencia doméstica.
Compañeros y vecinos de la pareja dijeron que eran cariñosos y no parecían tener problemas mayores.
Las autoridades aún no han dado a conocer sus nombres o edades, pero amigos y compañeros de trabajo identificaron al hombre como Américo Eustaquio, un nicaragüense de 30 años. Dijeron que la mujer se llamaba Ana Patricia, una hondureña de unos 39 años.
«Me preocupé cuando no llegó porque él siempre llega a tiempo. Rara vez que no se presenta al trabajo», dijo Orly Stern, dueña de la panadería en Miami donde Eustaquio había trabajado por seis años. «Llamé a las cárceles y los hospitales antes de venirlo a buscar».
Cuando Stern llegó alrededor de la 1:30 p.m., encontró los automóviles de la pareja afuera de la casa. Tocó la puerta y llamó por teléfono. Nadie contestó.
Finalmente llamó a las autoridades. Por la ventana la policía pudo ver el cuerpo de Eustaquio en un sillón. Luego encontraron el cuerpo de su novia.
Las muertes sorprendieron a los compañeros de trabajo de Eustaquio.
«Se llevaban muy bien», dijo Yamilet Herrera, quien llegó histérica con su madre a la escena del crimen. «Ella venía al trabajo para traerle de comer. Llevaban juntos tres años».
Según los amigos, la novia de Eustaquio trabajaba en una tienda de Walgreen’s en el centro de Miami. Vivían solos en el apartamento en un tranquilo barrio del sur de la Calle Ocho.
DEJÓ UN HIJO EN NICARAGUA
Eustaquio creció en La Concha, Nicaragua. Le gustaba el baloncesto de la liga estadounidense y era un fanático de los Heat. Tenía un hijo de 3 años en Nicaragua.
Hasta ayer por la tarde se desconocía de dónde era su novia o si tenía hijos. Habían viajado juntos a Centroamérica hace tres o cuatro meses, dijeron sus compañeros, aunque no especificaron el destino exacto.
Reyes dijo que se publicarán las identificaciones de ambos después de que se notifique a sus familias. La tragedia parece haber ocurrido el martes por la noche.
Wallace Flores, un vecino de la pareja, dijo que ni él ni su familia escucharon los disparos el martes por la noche.
«Nadie escuchó nada», dijo Flores, que solía platicar con Eustaquio por las tardes. »Soy el más sorprendido porque no se oyó nada».