Fátima Hernández, joven de 22 años, peregrina desde julio del 2009 por las instituciones del Estado, primero por la Fiscalía General de la República y luego por las distintas instancias del Poder Judicial, pidiendo justicia después de ser brutalmente violada sexualmente por su compañero de trabajo Farinton Reyes, lo que se comprobó mediante un dictamen médico que los magistrados del Tribunal de Apelaciones no tomaron en cuenta al bajarle la condena de 8 a 6 años de cárcel al victimario.
Durante el trámite de la apelación, vimos como los magistrados del Tribunal de Apelaciones se confabularon con la Fiscalía, que supuestamente representa a la víctima, para emitir ese fallo que deja mucho que desear de personas que supuestamente conocen mucho de leyes en el país (magistrados, fiscales y jueces).
La Constitución Política de Nicaragua dice textualmente en el Arto. 160 que “La administración de la justicia garantiza el principio de la legalidad; protege y tutela los derechos humanos mediante la aplicación de la ley en los asuntos o procesos de su competencia”, lo que no se observó en este fallo que emitió el Tribunal de Apelaciones de Managua.
Los magistrados de apelaciones, a pesar de toda la documentación que se presentó no vieron que esta joven pasó 40 días hospitalizada en el hospital “Lenín Fonseca”. No creo que ninguna mujer en su sano juicio quiera ser tratada de esa forma al tener una relación sexual. La verdad que a esos administradores de justicia deberían de destituirlos de su cargo por su actuar deficiente.
Por otro lado, a la Fiscalía le corresponde defender a la víctima, pero en este caso el fiscal actuó como victimario. Los ciudadanos deberíamos de levantar firmas para que esta institución desaparezca y deje de chupar el dinero de los nicaragüenses como unos vampiros.
Coincido con Monseñor Jorge Solórzano, Obispo de Granada, quien en una carta pastoral de hace algunos meses expresó que “La sociedad nicaragüense se debate entre el dualismo del bien y el mal, que se evidencia en las diferentes esferas de la sociedad; cabe aquí una pregunta: ¿Cómo esta criatura humana puede asimilar en su conciencia el valor del bien, del respeto a la vida, de la defensa de los derechos humanos, si lo que se palpa a la vista es todo lo contrario? Sabemos que desde el punto de vista ético, el ser humano sólo puede alcanzar un profundo sentido moral en la medida en que el medio en el que se desenvuelve se lo orienta y facilita; y es el Estado que debe garantizar el ambiente propicio para que la persona crezca en humanidad, la sociedad y la nación toda, no es un ente abstracto, sino el reflejo concreto de sus instituciones y ciudadanos”, explicó.
El Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, dijo al hablar sobre el tema de las violaciones sexuales que “A pesar de las elocuentes declaraciones políticas e incluso del derecho internacional, éste todavía es un problema en el terreno. No es un asunto de mujeres, se trata de un asunto sobre derechos humanos. Todos tenemos que oponernos a la violación y ponerle fin”, agregó.
Insto a los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia que el día 13 de diciembre hagan justicia por el bien de este Poder del Estado, y para que se respete los derechos humanos de las personas en este caso de Fátima Hernández, que hace más de 18 meses sigue implorando justicia en Nicaragua.
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