Corresponsal/Boaco
El productor Hernaldo Fernández Andino, dueño de una finca en la comarca El Guayabo, ubicada a unos 100 kilómetros del municipio de Camoapa, está preocupado por el incremento del abigeato y el mal estado de los caminos ocasionado por las lluvias.
“Los caminos están malos, están cortados y hay pasadas que están partidas, lo que nos afecta para sacar la leche desde las fincas, debido a que los vehículos no entran. Es más incómodo y con los caminos malos no podemos sacar nuestros productos”, expresó el ganadero.
Por su parte el productor Francisco Aragón manifestó a LA PRENSA que “los productores del municipio esperamos que el Gobierno nos cumpla la promesa de reparar los caminos en el 2011, puesto que en gran manera la producción depende del buen estado de los caminos”.
Otra preocupación de los productores y asociaciones de ganaderos es el delito de abigeato, ya que es bien fuerte y ocurre con frecuencia en la zona, debido a que el territorio sirve de corredor de los abigeos por su conexión con comunidades de Chontales, como El Ayote y localidades del territorio de Matagalpa, entre éstas Paiwas.
EL ABIGEATO, UN SERIO PROBLEMA
El productor indicó que una dificultad que enfrentan los ganaderos para poder denunciar el robo de sus animales a tiempo, ante las autoridades, son las largas distancias que deben recorrer desde sus fincas hasta la ciudad y a veces se dan cuenta del delito días después cuando ya es demasiado tarde.
Pero además los productores manifestaron su desconfianza en el sistema judicial, puesto que aunque la Policía capture a los abigeos, éstos quedan en libertad a los pocos días y llegan primero que los productores a la zona. “Por eso a veces ni informamos a la Policía”, lamentó Fernández Andino.
SUBREGISTRO
Al respecto, el productor Francisco Aragón, presidente de una de las dos cooperativas lácteas que existen en el municipio ganadero de Camoapa, dijo que hay un subregistro en cuanto al delito de abigeato, debido a que las cifras de este flagelo son superiores a las que maneja la Policía.
“Los productores no denuncian por temor a las amenazas y represalias de los abigeos que rápidamente salen en libertad”, sostuvo Aragón.
“El pegón está en las medidas cautelares que establece el Código Penal, ya que se puede agarrar al ladrón con la carne en las manos y de repente un juez le dice que puede ir a responder al juicio a su casa. Eso crea un gran problema, porque desde allí están amenazando al que le robaron la vaca o al que se le llevaron los semovientes”, cuestionó el productor.
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