Los niños temen ser descubiertos por los inspectores del Ministerio del Trabajo (Mitrab), por lo que algunos corren a esconderse tras los cafetos. LA PRENSA/L.E. MARTÍNEZ M.

Cortes tienen rostros de niños

Corresponsal/Matagalpa Los recuerdos infantiles de Tomasa Cortedano están entre las verdes y frescas montañas del municipio de San Ramón, departamento de Matagalpa. En las fincas de Sabana Grande aprendió temprano a cortar café y “volar machete”, como miles de niños y adolescentes en el campo que se dedican a colaborar económicamente con sus padres y […]

Corresponsal/Matagalpa

Los recuerdos infantiles de Tomasa Cortedano están entre las verdes y frescas montañas del municipio de San Ramón, departamento de Matagalpa. En las fincas de Sabana Grande aprendió temprano a cortar café y “volar machete”, como miles de niños y adolescentes en el campo que se dedican a colaborar económicamente con sus padres y hermanos.

En esa época, recuerda la mujer de 43 años, durante los cortes de café los hombres ayudaban a las mujeres y a los niños a sacar el grano recién cortado de las plantaciones, algo que en la actualidad “es difícil verlo”.

Se produce el 79 por ciento de la producción

A pesar de múltiples esfuerzos por erradicarlo, el trabajo infantil persiste en los cafetales de Matagalpa y Jinotega, departamentos que juntos producen casi el 79 por ciento del café en el país.

Cuando ven a extraños, los niños se esconden entre los cafetos porque creen que los inspectores del Ministerio del Trabajo (Mitrab) llegarán a multar a los patrones.

El trabajo infantil, dice Cortedano, “es una realidad y la gente se opone a que los niños dejen de trabajar, porque dicen: ‘quiero que los chavalos me ayuden’, y por eso que los niños no desarrollan bien, porque los ponen desde chiquitos a trabajar”.

Un niño debe estudiar

“A mi casa llegan dirigentes y capataces de las haciendas y le digo, miren, hay que ir erradicando eso, un niño debe estar estudiando mientras crece, no trabajando. Los adultos somos quienes tenemos la obligación de ayudar a nuestros hijos, no es que los hijos le ayuden a uno”, sostiene Cortedano, quien es dirigente de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC).

La legislación laboral prohíbe el empleo a menores de 14 años, condiciona el trabajo de adolescentes entre 14 y 16 años no cumplidos, con la autorización de los padres y la supervisión del Mitrab y permite la contratación de los mayores de 16.

Cortedano asegura que para erradicar el trabajo infantil en los cafetales “debe haber más conciencia en nosotros como padres, porque los niños se andan exponiendo al peligro”.

El Mitrab, en conjunto con el Ministerio de Educación (Mined), el Ministerio de la Familia y organizaciones no gubernamentales han emprendido algunos esfuerzos para evitar el trabajo infantil en las fincas cafetaleras.

Ley prohíbe aniños trabajar

Valentina Méndez, inspectora departamental del Mitrab, sostiene que esa dependencia ha suscrito ocho convenios con productores, para erradicar el trabajo infantil en los cafetales. Además, continúan inspeccionado las fincas para que los dueños cumplan con las normativas.

Según la funcionaria, “debemos sensibilizar a los padres para que no lleven a los niños a los cortes y hablar con los productores para ver de qué manera se firma un convenio y que pueda pagar a dos compañeras para que cuiden a estos menores y que tampoco éstos queden desprotegidos”.

Por su parte Isaura Chavarría, delegada departamental del Mined en Matagalpa, sostiene que las acciones “son principalmente en aquellos municipios donde hay mayor movilización de fuerza laboral infantil para que los niños no sean obligados a trabajar”.

“Hay un esfuerzo para que los niños sean atendidos con actividades lúdicas y no tengan que trabajar. Hemos avanzado en eso y además en estos lugares ahorita en una fase especial para seguir alfabetizando”, dijo Chavarría.

Xenofobia en Costa Rica

Entre el contingente de cortadores que marchaba está Miguel Ángel Machado Valdés, un campesino del occidente del país, junto a su amigo Terencio César Sandino.

Han cortado café varios años en Jinotega, donde este año se espera una cosecha de más de un millón de quintales por el cual se moverán más de 4 mil millones de córdobas y un ejército de cien mil cortadores.

Machado se queja de que los niños que van a las haciendas con sus padres si no cortan café, los dueños de haciendas no les dan comida. Ojalá las autoridades vigilen de cerca el cumplimiento de leyes.

Terencio César Sandino Blandón es originario de Achuapa, León. “Tenía 18 años de no venir a cortar café a Jinotega, porque estuve en Costa Rica. Allá, aunque abundan las fuentes de trabajo y se gana mejor, los ticos son negreros y eso de la xenofobia está bien acentuada allá por lo del dragado del río San Juan”, dijo.

No se pudo consultar a la delegada del Mitrab en Jinotega, Marina Chamorro, en cuanto a la queja de los obreros agrícolas, porque los sábados no laboran.

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