ACAN-EFE
El presidente Daniel Ortega invitará a una delegación de la Convención Ramsar para demostrar que Costa Rica ha depredado bosques, reservas naturales y humedales en la frontera entre ambas naciones, donde Nicaragua ha preservado estas riquezas naturale.
Ortega durante un acto público realizado anoche en Managua,dijo a través de medios oficiales que hoy reproducen sus declaraciones, que ha invitado a los ejecutivos de esta organización que vela por la defensa de los humedales para que sobrevuelen el río San Juan, parte de cuya margen derecha es la frontera con Costa Rica.
Un grupo de la Convención Ramsar, realizó días atrás una inspección en la frontera, invitado por el gobierno de San José en un sector que reclama como propio, pero que tal como lo establecen el Tratado Jerez-Cañas y los laudos Cleveland y Alexander, es territorio de Nicaragua conocido como Harbour Head en la desembocadura del Rio San Juan.
«(Los de Ramsar) podrán ver y tocar a un lado de Nicaragua los bosques primarios, las reservas naturales de Indio Maíz y los humedales, y al otro lado (costarricense) el desarrollo que acabó con los bosques, reservas y humedales», dijo Ortega.
Según el mandatario, en el lado costarricense de la frontera se ha practicado «un desarrollo de forma no sostenible y totalmente depredadora para acumular riqueza a toda costa sin tomar en cuenta los mismos compromisos que hizo Costa Rica para cuidar esas reservas».
El líder sandinista aseguró que basta con hacer un recorrido aéreo en la frontera sur para que se vean en el lado de Costa Rica áreas de cultivo, ganadería, empresas de todo tipo y carreteras, «donde desaparecieron las reservas naturales».
Ortega adelantó que también invitará a otras organizaciones ambientalistas, que no identificó, para que también sobrevuelen la frontera sur en fechas que no precisó.
Dijo que como no es fácil que las personas lleguen al convencimiento sólo con palabras, por eso funcionarios nicaragüenses han recorrido en estos días países latinoamericanos y el canciller, Samuel Santos, naciones de Europa, para hablar sobre «Las verdades que oculta Costa Rica» sobre problemas limítrofes.
Sostuvo que el gobierno de San José «quiere escalar acciones contra Nicaragua y hasta recurrir al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), lo que es una acción belicista de Costa Rica porque por mucho que se llame pacifista, querer invocar al TIAR es belicismo».
Según el gobernante sandinista, el canciller costarricense, René Castro, ha estado buscando en Nueva York a los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas «para considerar una eventual intervención de la ONU en Nicaragua, con lo que Costa Rica se contradice de lo que es una política de paz».
Ortega preguntó por qué el canciller Castro en vez de esperar que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya se pronuncie «lo que hace es buscar elementos represivos contra Nicaragua que alienten su política expansionista que no es nada nuevo y que data desde 1857 y 1860».
El mandatario sostuvo que la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebra en Mar del Plata, Argentina, tampoco es el foro para debatir el litigio con Costa Rica.
Aclaró que la presidenta costarricense, Laura Chinchilla, «no tiene responsabilidad (en esta política expansionista) ya que no había nacido cuando se dieron las primeras manifestaciones de Costa Rica en esos años cuando por medio de la fuerza militar trataron de apoderarse del río San juan, del lago de Nicaragua y una parte del departamento de Rivas, ya que no estaban satisfechos con tragarse Nicoya y Guanacaste (antiguo territorio nicaraguense)».
Desde el pasado 21 de octubre Costa Rica ha denunciado a Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), la CIJ y la Convención Ramsar.
Nicaragua ha rechazado ambas denuncias y sostiene que limpia el río San Juan y combate el narcotráfico desde territorio nicaragüense.
La CIJ ratificó en una sentencia el año pasado el «Dominio y sumo imperio» de Nicaragua sobre el Río San Juan, de 200 kilómetros de longitud, y el derecho a dragarlo para recuperar su caudal y hacerlo navegable, ya que se ha visto afectado por los sedimentos que aportan afuentes costarricenses como el San Carlos y Sarapiquí.