Ernesto J. Marín

Ticos ingratos

Se sienten inseguros al poseer la tierra regala da, tanta tierra regalada, tanta tierra abusada y arrebatada, tanta tierra extraña para ellos. Casi la mitad de su geografía ha sido anexada a causa de la corrupción de nuestros dirigentes y la codicia, la viveza de los vecinos. En término moderno aquí “adquirieron” materia prima y se la cedimos en bandejas de plata, todo ha sido usufructuado por casi dos siglos. Tierra nicaragüense tan auténtica como las Isletas de Granada, la Catedral de León o las rosquillas de Somoto. Ticos ingratos, dueños sin pagar ni siquiera con gratitud. Permanezcan tranquilos con más de 40 mil kilómetros made in Nicaragua, con olor a pinol y sabor a vigorón. ¿No es suficiente? Todo El Guanacaste, Nicoya y su golfo con Puntarenas y Liberia incluidos y cientos de kilómetros de arena blanca atlántica hoy perleadas de decenas de hoteles, los célebres resort santuarios del placer y del ocio porque hay que reconocer que tienen excelentes arquitectos, con millones de turistas y miles de millones de dólares o de euros, bajo la belleza del cielo nicaragüense que todavía no lo han podido arrebatar porque está demasiado alto.

Ticos ingratos, resentidos sociales, xenófagos y geófagos cometierras convencidos, desprecian a los que le regalaron la mitad de su patria, desmemorizados y soberbios. Recuerdo una triste historia de un pobre hombre, desamparado e indocumentado, que se atrevió a bajarse a un patio en Cartago para llevarse una gallina, tenía hambre. Fue atacado y despedazado por tres rottwailer ante la mirada sonriente de tres guardias de seguridad que no movieron un dedo para evitar tal carnicería. Hubo un juicio, los guardias fueron absueltos, los rottwailer también, el hombre, claro, era un indocumentado (un nica, of course ), ni un colón de indemnización a la madre del despedazado, y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Y ahora otra “perla” al no tener Costa Rica una danza, baile o marimba autóctona, la Dirección de Turismo se apropió de la coreografía, música y el son o baile del famoso Punto Guanacasteco que es el que representa a Costa Rica en todos los eventos, seminarios, conferencias que cada país programa y ellos lo han aprendido muy bien. Danza, ritmo, humor y alegría nicaragüense. ¿Qué tal?

Fue en Granada, en 1528, donde Pedrarias Dávila y Francisco Hernández de Córdoba elaboraron el descubrimiento y la conquista de Costa Rica, así como Balboa la de Panamá. Algún bromista inventó el nombre de Costa Rica, en los mapas de la época no aparece ese nombre, solo Nicoya y después Guanacaste. Los náhuatl, mayas y chorotegas eran los grupos étnicos que estaban al norte de Guanacaste. Los ticos ingratos no tenían riquezas ni monumento fruto de la civilización indígena porque tampoco existía civilización. Los señoritos actuales de Costa Rica todavía estaban en Europa, ésos que no cultivan ni los jardines de sus propias casas y mucho menos que levanten las cosechas de café, por temor a que la tierra se anide debajo de sus uñas o que provoquen callosidades en sus manos que les impida continuar jugando al golf. Ahora los trabajos lo hacen “los nicas”, y por supuesto que los hacen y aportan miles de millones de dólares para la economía de los vecinos del sur, los ticos ingratos.

Por ahí andan juntándose los hondureños y los magos de Colombia, magos porque ese país a 2,000 kilómetros del nuestro ocupa y coloniza la isla nicaragüense de San Andrés, situada frente a nuestras costas caribeñas y las exhiben como colombianas, además que reclaman como de ellos nuestro mar territorial. Ésta es la historia que nos aplasta causándonos heridas que no dejan de sangrar. El mismo Rubén falleció tan confundido como todos nosotros, pobre Darío: “Si la patria es pequeña, uno grande la sueña”. Amén.

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