Al Barcelona sólo le bastó que iniciara el partido para volver a mostrar su grandeza, y lo hizo con gran autoridad, frente al rival que supuestamente lo bajaría de las nubes.
Pero fue lo contrario. El Barsa despedazó al Real Madrid, que tras ser convertido en una calamidad ambulante, no tuvo otra opción que volverse espectador del sensacional juego azulgrana, camino a una paliza 5-0.
Frente a 98,255 fanáticos en el Camp Nou, el Barcelona volvió a impresionar con su armonía, suavidad y cadencia, pero también con su precisión para asestar la estocada en el momento justo y sin mayor aspaviento.

De modo que en su primera prueba de carácter en la temporada local, el Barcelona lució como de otra galaxia, mientras el Madrid descubrió que necesita mucho trabajo, si es que desea frenar a la maquinaria azulgrana en su marcha hacia otro título.
Habían transcurrido apenas seis minutos cuando Leo Messi envió un macabro mensaje a la puerta de Iker Casillas, quien no pudo hacer nada, pero el travesaño le negó el gol al argentino, quien no lo necesitó para brillar.
- Ésta es la cuarta ocasión en la que el Barcelona vence por 5-0 al Madrid.
Antes lo habían conseguido en 1934-35 y 1944-45. El 7-2, logrado por el Barsa en la campaña de 1950-51 ha sido la más amplia.
Lionel Messi no necesitó anotar goles para mostrarse como el mejor. Haló marca, distribuyó y asistió dos tantos en el juego.
Cristiano Ronaldo disparó dos bombazos eriza-pelos, pero su empujón a Guardiola, al igual que el de Sergio Ramos a Puyol, fueron lo peor del partido.
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Pero al minuto 10, tras un centro de Iniesta por la izquierda, Xavy haló el disparador con sutileza y puso arriba 1-0 al Barcelona, mientras el Madrid quedaba aturdido. Y antes que pudieran asimilar esa estocada, David Villa quitó del camino a Marcelo y tiró con poder.
Sin embargo, Casillas detuvo el bombazo, no así el remate de Pedro, que movió el score a 2-0 al minuto 18.

El tiempo transcurrió y el Barsa no disminuía la presión, mientras el Madrid, y sobre todo sus mediocampistas, lucían despistados, sin poder hallarle la vuelta a un partido que sus colegas de posición, manejaban a su antojo.
El Madrid no tuvo la bola y ante cada incursión del Barsa, la tropa merengue se iba más hacia atrás. El dominio barcelonés se tornó más claro, pero aún quedaban pendientes las variantes que se aplicarían en el receso.
No hubo variantes. Y la salida de Ozil por Lass Diarria, dejó en claro que el Madrid ya sólo aspiraba a no ser goleado. El Barsa en cambio se volvió más agresivo y el Madrid no tuvo de otra que asumir un papel contemplativo.
Después de varios intentos y tras habilitación de Messi, David Villa puso el 3-0 al minuto 55, para empalidecer más al equipo blanco, que dos minutos más tarde, sufrió otra puñalada de Villa para el 4-0 lapidario.
Guardiola dio descanso a sus figuras y uno de los recién ingresados, Bojan, amenazó en dos momentos con el posible 5-0, que llegó a través de un suplente, Jaffran, al 90+1, habilitado por Bojan, cuando el Camp Nou era ya escenario de una masacre.
Al final de la historia, el 5-0 resultó muy merecido para un Barcelona que sigue jugando al futbol limpio, ordenado y exquisito, que dirime las diferencias sobre el campo de juego y no por los micrófonos, mientras asume el liderato de la Liga.
El Madrid salió destruido y será interesante descubrir su capacidad de reacción. El equipo dinámico, feroz al contragolpe y ordenado en todas sus líneas, fue desmantelado ayer en el Camp Nou, donde el Barcelona volvió a mostrar su grandeza.
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