Algunos habitantes de la colonia Primero de Mayo, 14 de Septiembre y Villa Flor Sur, se reunieron en un pequeño negocio para ver el clásico del futbol español, Barcelona-Real Madrid. LA PRENSA/BISMARCK PICADO

Pequeños locales abrieron puertas

Es usual encontrar a aficionados del futbol viendo juegos importantes, como el clásico español Barsa-Real Madrid, en los más importantes bares y discotecas de Managua.

Es usual encontrar a aficionados del futbol viendo juegos importantes, como el clásico español Barsa-Real Madrid, en los más importantes bares y discotecas de Managua.

[doap_box title=»El clásico invadió» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
  • Justo al frente del bar Entre Amigos, en la colonia Primero de Mayo de Nicaragua, había otro pequeño negocio en el que las personas pudieron observar el clásico español entre el Barcelona y Real Madrid.
Esta escena se repetía en muchos pequeños bares y casas, en donde se tenía televisión satelital, ya que era la única manera a través de la cual se podía ver este partido.

Discotecas, bares, universidades y centros deportivos fueron algunos sitios en los que se congregaron los aficionados para ver el clásico, además de casas particulares.

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Pero no sólo en esos sitios se concentran los capitalinos. Una gran mayoría ayer presenció la paliza del Barcelona 5-0 ante el Real Madrid en pequeños negocios, que vieron en este partido una buena oportunidad de ganar un dinero extra.

El la Colonia Primero de Mayo se escuchan los gritos de los fanáticos desde una cuadra antes de llegar al bar Entre Amigos, un pequeño local.

Plásticos negros quitaban la visibilidad desde afuera, aunque hubo más de un vecino que inclinándose un poco lograba echar un vistazo a una de las dos pantallas plasma en la que las personas que llegaron a este lugar veían el duelo.

En la entrada —un pequeño portón— estaba Nora Orozco, una amable joven, que recibía los 30 córdobas que su padre, Carlos, fijó como entrada.

Los fanáticos del Barcelona celebraron hasta en la calle. LA PRENSA/B. PICADO
“Lo hicimos por el negocio”, comentó Nora, quien dijo que en su casa no son muy fanáticos al futbol, aunque de vez en cuando ven algunos partidos.

“La idea fue de un vecino”, confesó la joven, quien dijo que entraron más de 100 personas, lo que al menos les dejaría tres mil córdobas (más la venta de bebidas), a la familia, un dinero que quizás no conseguirían en un lunes cualquiera.

Al finalizar el juego, fanáticos de ambos equipos salieron de inmediato, unos más felices que otros, aunque todos satisfechos por haber podido ver el duelo.

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