Por Juliana Barbasa
RIO DE JANEIRO/AP
Con el respaldo de las fuerzas militares, decenas de policías catearon el viernes casas y sitiaron el perímetro de una favela de Río de Janeiro que ha sido un bastión de pandillas narcotraficantes y un símbolo de su capacidad para controlar con impunidad vastas áreas de la ciudad costera.
Alrededor de 80 policías federales se unieron a los elementos estatales para hacer cateos puerta por puerta en la favela de Vila Cruzeiro, mientras 800 soldados se mantenían alerta para apoyarlos.
Los habitantes de la favela tuvieron reacciones mixtas cuando los oficiales se les acercaban. Algunos huían y otros cooperaban mostrando su identificación.
Más de 80 motocicletas abandonadas y por lo menos un cadáver se hallaron en las revisiones de la mañana del viernes, vestigios de la retirada de los pandilleros hacia la favela vecina de Alemao.
Cerca de 192 personas han sido arrestadas desde el inicio de la violencia instigada presuntamente por criminales desde el domingo, de acuerdo con el portavoz de la Policía Henrique de Lima Castro Saraiva.
Más de 96 vehículos han sido incendiados en las calles, muchos automovilistas han sido asaltados y retenes policiales han sido baleados en la ciudad que alojará la final de la Copa Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.
No se sabe con precisión cuántas personas murieron en los choques del jueves, pero la Policía dijo que al menos 25 han muerto desde el domingo.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva autorizó el jueves el apoyo militar, para evitar que los pandilleros escaparan.
«Lo que sea que podamos hacer por Río, lo haremos», dijo Lula a reporteros en Guyana, a donde asiste a una cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas.
Se espera el despliegue de otros dos batallones de 800 efectivos en los próximos días, dijo el portavoz militar Enio Zanan.
Funcionarios de seguridad se negaron a decir si entrarían en Alemao el viernes o si esperarían para otro momento, como estaba planeado.
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