No hay duda que el pésimo manejo político del diferendo con Costa Rica, surgido a raíz del dragado del río San Juan, ha metido al Presidente en un laberinto en el cual él y sus socios del Alba comienzan a pagar costos políticos. Son muchos los que afirman que esta controversia magnificada por Ortega por su intransigencia en acatar la resolución de la OEA, tiene como único propósito generar un sentimiento nacionalista en la población, aprovechándolo en su beneficio con propósitos electoreros, entre éstos se encuentra el general Humberto Ortega, quien opina que retirar las tropas unos pocos minutos en bote, no significa de ninguna manera pérdida de soberanía. Opinión que ha comenzado a tomar fuerza después de analizar enfrió los motivos de la intransigencia del Presidente.
Hace mucho tiempo un profesional en análisis de controversias me dijo: cuando tengas ante ti una situación en donde no encuentras al causante de la problemática que se presenta, simplemente observa quién es el que más beneficio obtiene de la misma y ése es el responsable. En este caso, lo que el presidente Ortega jamás previó fue la falta de apoyo de los países que componen la OEA y por supuesto de la actuación del Gobierno de Costa Rica que ha sabido sacar provecho de sus errores. En todo esto, otro que ha visto derrumbarse su proyecto regional es Hugo Chávez, quien ve sin poderlo evitar cómo el Alba se hunde por la megalomanía de Ortega, que pretende hacernos creer que de repente se volvió más patriota que Sandino, cuando en realidad lo primero que ha hecho cada vez que ha logrado hacerse del poder es violar nuestra soberanía como pueblo. Recordemos su gobierno en la década de los ochenta, durante esos diez años su régimen permitió que cubanos, alemanes del Este y rusos entre otros, mancillaran, violaran y en muchos casos ejecutaran (asesinaran) a aquéllos que tuvieron la desgracia de caer en sus manos, muchas residencias fueron confiscadas para convertirlas en embajadas de los países socialistas de la época. Todo en nombre del socialismo del siglo XX de aquellos años. En la actualidad durante este Gobierno, nuevamente ha violado reiteradamente la solemnidad de nuestra carta magna representada en nuestra Constitución Política, tergiversando y manipulando a su antojo cuanta ley se le opone a sus planes totalitarios.
Pero volviendo al diferendo surgido con Costa Rica, esta controversia no existiera si el Presidente atendiera esa región del país en donde nuestros ciudadanos a falta de presencia del Gobierno, tienen que acudir al vecino país en procura de satisfacer sus más elementales necesidades. Los hijos de los residentes de la ribera del río tienen que asistir a las escuelas costarricenses por la falta de presencia de nuestro Ministerio de Educación, si se enferman les es más fácil cruzar el río y atenderse en los centros de salud de Costa Rica y por si esto fuera poco las transacciones comerciales las hacen en moneda costarricense. Pero no todo está perdido, recordemos que nuestra Iglesia nos ha enseñado que Dios confunde a quien quiere perder y es posible que ésa sea la razón por la que nada le ha salido bien al Presidente. Aunque también el Creador nos dejó dicho: “Ayúdate que yo te ayudaré”, por ello es indispensable que los opositores encontremos a la brevedad el camino que nos conduzca a la unidad. De lo contrario, todos seremos responsables del futuro que bajo el régimen de Ortega le depare a nuestra Patria.
El autor es ex comandante de la Resistencia Nicaragüense y miembro del directorio de Alianza Patriótica.
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