ASALTO
Ruda competencia de Cuenta-cuentos reunidos bajo el madroño del caserío El laberinto , donde para sorpresa de la concurrencia la noche fue asaltada por el mudo Chente, que desde cuando se instaló, la gente no paró de reír por tanto cuento.
UNA EN UNO
Es, pero se debate en un encierro repentino como si del soplo hubiera surgido, ubicada en un sitio sin salida en su redondez. Vive, se mueve en un espacio líquido contenido por algún recipiente.
Se detiene en la búsqueda. Se excita observándose detenida, sabe que existe alguien más.
Su cuerpo está completo pero diminuto y desnudo, con senos erectos y vello púbico. Siente raíces, agitación de neuronas. Está con vitalidad erótica. Se incomoda porque no sabe de dónde ha llegado, no recuerda nada y sin embargo, afuera siente respiración, movimientos que también están en ella.
Busca un hueco, una hendidura por donde salir sin visión, no la necesita. Siente, intuye, cercanía y lejanía, pero por ahí existe alguien sin sentido del tiempo, quizá en dos planos, la unidad es en dos, tal vez tres, también en uno.
Afuera hay alteración, sollozo espontáneo. Se convence que está conectada a alguien sin saber cómo. Se exaspera, se rebela, gira sin sentido en la redondez donde se encuentra. Otro soplo y se esfuma, su imagen queda atrapada en quien, sudoroso y asustado, ha despertado y saliéndose de la cama urge confirmar ser el mismo hasta antes de acostarse.
CAINIANO
—Vení pipito, juguemos.
Caín buscó el juguete donde siempre lo dejaba papá. Abel, inquieto, esperaba que su hermano le enseñara el nuevo juego.
—Esperate pipito, que mi papi le hace así, y así…
¡Bang!
Desde la cocina se desprendió Eva y los vecinos se amontonaron curiosos y asustados. Entre el tumulto y la confusión, Caín tira al piso el juguete y se acerca a la madre atacada en llanto, sin entender.
—Mamita, mamita, si sólo estamos jugando.
CATÁSTROFE
Para los sobrevivientes fue espeluznante: zopilotes colgados del tendido eléctrico, rígidos, asidos con sus garras. Ni un ánima se atrevió a quedarse en el lugar.
Una década después, los científicos reportaron que alguna especie de ratas se estaba reproduciendo con celeridad. La alarma estuvo más allá de lo comprensible cuando agregaron que las criaturas, además de sus largas colas azules, estaban emplumadas, gobernando tierra y aire, con un extraño código en sus emisiones.
Sellaron el conducto que comunicaba con el lugar, continuando la vida como si nada, y al cabo de otras tres décadas, tuvo lugar una mundial y pavorosa invasión.
INSTANTÁNEO
Avanzó rompiendo membranas del aire. Cuando escucharon el zumbido se abrazaron temblando. Sucedió; no hubo dolor. El fuego se elevó hacia las alturas mezclado con polvo. Nadie despertó. Y quien observaba el evento, lloró con sus ojos cocidos.
HIMENÓPTERO
Sintiéndose inútiles y vacíos se sentaron sin diálogo. Se aburrieron y buscaron en qué entretener sus mentes. Hasta que al fin, casi al borde de la postración, encontraron motivos. Entonces, uno tomó la hormiga y el otro la abeja.
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