Por Suad Marcos Frech
MANANTIAL DE NÁCAR
Al ruido lento de mis quimeras la soledad con poemas se humedece.
Entre riscos y arena palpitan
opalinas,
ostras,
madreperlas.
Marejadas nacarinas salen al encuentro
de tus manos más rápidas que el tiempo.
Gaviotas palpitan húmedos adagios de peces.
Me extiendo en el arco jugoso de mi cuerpo;
vehementes grafías se remansan renovadas.
Te atravieso con amaneceres coralinos.
BARRO HIRVIENTE
La noche admite tu figura ausente.
En mi piel se reúnen salamandras otoñales.
Lunas y albas inagotables se abren
a ardores palpitantes.
Crepúsculos bordean la desnudez del tiempo.
Envuelta en aromas ondulantes
renacen espumas de evocaciones.
Jadeos se vierten,
mi ensenada florece en sedas y corales.
GERMINO MEDITERRÁNEA
Deposito mi remolino de fuego
en el lenguaje.
Les hablo a mis palabras.
Emergen ecos,
giran, entran y salen,
arden sempiternos.
Fragmentada de vocablos
me refugio en la memoria.
Germino mediterránea
y vuelco mi trigo florecido
hasta tu boca que transforma
la desnudez de mis palabras
en poemas.
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