Por Josué Bravo
CORRESPONSAL/COSTA RICA
La cancillería costarricense se reunirá el próximo lunes con organizaciones y especialistas en asuntos ambientales, para buscar más alternativas de cómo frenar el dragado que Nicaragua hace en su río San Juan, al tiempo que esperan que las autoridades nicaragüenses por voluntad propia cesen dicha actividad.
El canciller René Castro ofrecerá una sesión informativa con organizaciones y especialistas en asuntos ambientales para dar a conocer las acciones que el gobierno ha tomado con el conflicto con Nicaragua, por la limpieza de un canal en Harbour Head, ubicado en territorio nicaragüense.
Dos días después, el miércoles 24, el Cancillería abrirá las puertas del Salón Dorado, de las 3.00 a las 4.30 de la tarde, para recibir los costarricenses interesados en compartir información y opiniones sobre el problema, el cual fue elevado pro este país ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya.
Mientras esto ocurre, Costa Rica sigue a la espera que la CIJ emita medidas cautelares contra Nicaragua para frenar la limpieza del río.
El embajador costarricense en La Haya, Jorge Urbina, dice que las medidas cautelares, de aprobarse, sería en cuatro meses, aunque este país espera que por voluntad propia Nicaragua cese la limpieza.
«Hay un tema que hay que subrayar y tenerlo presente, y es que existe una práctica internacional consolidada, según la cual, cuando un país presenta una solicitud de medidas cautelares ante la Corte Internacional de Justicia, normalmente el país que ha sido demandado suspende los actos, en prenda de buena fe», declaro Urbina al diario La Nación.
«No es obligatorio, pero hay una historia consolidada que cuando un país se ve demandado, suspende lo que está haciendo en prueba de buena fe, de respeto al tribunal. Deberíamos esperar y recordarle al Gobierno de Nicaragua esta costumbre internacional», añadió.
Según Urbina, de emitirse medidas cautelares contra el dragado Nicaragua debe cumplirlas, si no estarían dando «la espalda a la comunidad internacional, supone un alto precio; hay países que lo hacen como Corea del Norte o Irán y pagan un precio altísimo».