En estas carpas vive parte de los damnificados del lago Xolotlán en San Francisco Libre. El Gobierno aún no inicia la construcción de nuevas viviendas para su reubicación.LA PRENSA/M. ESQUIVEL.

San Francisco sigue anegado y esperando

A más de un mes de que autoridades del Gobierno central llegaron a San Francisco Libre y anunciaron junto a las autoridades locales una inversión millonaria para el traslado de su casco urbano, anegado casi en su totalidad por el lago Xolotlán, la situación sólo ha cambiado para empeorar.

A más de un mes de que autoridades del Gobierno central llegaron a San Francisco Libre y anunciaron junto a las autoridades locales una inversión millonaria para el traslado de su casco urbano, anegado casi en su totalidad por el lago Xolotlán, la situación sólo ha cambiado para empeorar.

Las instalaciones de la misma Alcaldía debieron ser trasladadas temporalmente a unas bodegas de Enabas. En ese mismo sitio, entre oficinas recién acondicionadas y carpas, también funciona la delegación del Ministerio de Educación (Mined) y las demás entidades de Gobierno que operan en ese municipio y que perdieron sus oficinas debido a la crecida del lago.

La excepción es la delegación del Ministerio de la Familia (Mifamilia) y su personal institucional que, “por falta de condiciones” en las bodegas municipales, decidieron regresar a trabajar en medio del Xolotlán.

Las operaciones de Mifamilia están “activas” con más de siete programas y se coordinan desde sus oficinas rodeadas por el Xolotlán, cuyas aguas ya se “tragaron” siete cuadras y casi 400 v

iviendas en ese municipio.

“Mi familia completa perdió cuatro casas. La mía, la de mi mamá y dos hermanos. Y no hemos recibido ninguna ayuda de nadie”, se quejó Francisco Saldaña, quien se reasentó por su propia cuenta en frente del terreno donde se construirá el nuevo hospital del municipio, obras que permanecen suspendidas desde hace una semana.

En peor circunstancia se encuentran las familias de los albergues.

“Ya en la Alcaldía (de San Francisco Libre) no nos quieren ni dar plástico negro. No estamos recibiendo medicina. No tenemos adónde sacar las aguas negras, porque no nos dan permiso a las propiedades vecinas, entonces aquí se nos está empozando todo”, se quejó Carolina Estrada, miembro de una de las doce familias que están albergadas en carpas de campaña desde hace dos meses, en las cercanías del predio de Enabas.

Así quedaron las viviendas  anegadas por la crecida del lago Xolotlán en el casco urbano de San Francisco Libre.LA PRENSA/ M. ESQUIVEL

Diana Morales, otra de las damnificadas, se quejó porque ayer viernes llegó hasta la comuna de San Francisco Libre y le negaron el plástico.

“Aquí está lloviendo y yo estoy con mi hijo de 41 días de nacido. Cuando entregaron las carpas, yo estaba en Managua pariendo, cuando regresé ya no tenía casa porque se la llevó el lago (Xolotlán), no me dieron carpa y ya me negaron el plástico”, dijo Morales.

En el sector Este de San Francisco Libre hay otras cuatro familias en viviendas improvisadas de plástico y zinc.

“Éste es un sitio temporal en el que estamos (predio municipal al Este del municipio). Ya nos dijeron que no nos podemos quedar aquí, que es temporal, pero no sabemos por cuánto tiempo vamos a estar”, dijo Armando Mejía, uno de los damnificados de la comunidad El Limón, en ese mismo municipio.

El resto de familias damnificadas permanece en las llamadas casas solidarias, es decir con otros familiares o vecinos que se encuentran en mejor ubicación.

NI MOVIMIENTOS DE TIERRA

De acuerdo con los datos oficiales de la municipalidad, que contaron con el aval del Fondo de Inversión Social de Emergencias (FISE), con el Mined y otras instituciones del llamado Gabinete Social, el lago Xolotlán afectó directamente a 180 viviendas. La cantidad fue subiendo paralelo al nivel del lago y se llegó a contabilizar la necesidad de reubicación de casi 400 familias.

Además, según dijo públicamente el presidente ejecutivo del FISE, Nelson Artola, las delegaciones territoriales de las instituciones de Gobierno también serían reubicadas porque fueron gravemente afectadas. Todo ese reordenamiento se haría para “crear” un nuevo casco urbano de San Francisco Libre, dijo Artola, el 14 de octubre pasado.

Sin embargo, hasta ayer el terreno de la nueva urbanización no ha sido ni siquiera medido, según confirmó el alcalde sandinista de ese municipio, José Ángel Velásquez. Tampoco ha sido comprado.

“Nos donaron 15 de las 40 manzanas que necesitamos para la reubicación del casco urbano de San Francisco Libre, y el resto aún no las hemos comprado, pero tenemos la promesa de compraventa”, dijo Velásquez.

El terreno para el reasentamiento de buena parte del municipio será cancelado hasta en el 2011, cuando se garantice una nueva partida presupuestaria para tal fin, agregó.

No obstante, el funcionario insistió en que el pago tardío “no causará ninguna afectación a las obras de la urbanización Lomas del Sol (hacia donde se trasladará el casco urbano del municipio)”.

Al ser consultado sobre el retraso en el inicio de las obras, el alcalde indicó que se debía a que la maquinaria estaba ejecutando las obras para la construcción del hospital en el municipio. Sin embargo, en el sitio del centro médico no trabaja ninguna maquinaria desde hace una semana, confirmaron los vecinos de la zona.

En el terreno del hospital sólo se han hecho movimientos de tierra.

En el municipio la única maquinaria que trabaja lo hace en función de garantizar el acceso a la zona y para eso se encuentran nivelando el camino y reparando tres puentes.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí