BERLÍN/ AFP
El artefacto sospechoso interceptado en Namibia el miércoles, cuando iba a ser embarcado en un vuelo comercial para Alemania, era una prueba de seguridad de fabricación estadounidense, reveló ayer el ministro alemán del Interior, Thomas de Maiziere.
“Habrá que determinar quién lo puso. Los gobiernos de Estados Unidos, Alemania y Namibia no sabían que existía ese paquete”, declaró a la prensa el jefe de policía namibio Sebastian Ndeitunga. “No es verdad que el Gobierno de Estados Unidos haya puesto el artefacto para poner a prueba la seguridad”, recalcó.
El paquete, interceptado por la policía namibia en el aeropuerto internacional de Windhoek, era una bolsa de computadora envuelta en plástico y equipada de baterías conectadas con cables a un detonador y un reloj.
Thomas de Maiziere dijo que de momento no está claro quién preparó el test, que desató la alerta de los servicios de seguridad en Alemania, y añadió que no fue informado por adelantado del ejercicio.
“Los expertos de la policía federal (alemana) examinaron el equipaje … El resultado es que el equipaje resultó ser lo que se conoce como un ensayo real, fabricado por una compañía de Estados Unidos. Esa compañía es un fabricante de sistemas de alarma y detección, y esos ensayos reales se hacen para poner a prueba las medidas de seguridad”, explicó el ministro.
El ministro precisó que los investigadores están aún intentando averiguar quién colocó en Windhoek el paquete en el avión de Air Berlin con destino a Múnich, y no descartó que los propios servicios de seguridad alemanes estén implicados en el ensayo.
El paquete fue descubierto en el aeropuerto de Windhoek el mismo día que las autoridades alemanas elevaron el nivel de alerta, por indicios “concretos” de proyectos de atentados.
Las autoridades se negaron a precisar la naturaleza de las amenazas. El ministro del Interior se limitó el miércoles a afirmar que “según las informaciones de un socio extranjero (…), es probable que tenga lugar un atentado a fines de noviembre”.
Las nuevas medidas de seguridad, que incluyen un refuerzo de la presencia policial en aeropuertos y estaciones, se mantendrán al menos hasta final de año, declaró el presidente del sindicato de la policía alemana, Rainer Wendt, al diario Neue Osnabrücker Zeitung.
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