El sector privado nicaragüense espera que el Gobierno actúe con celeridad y presente su solicitud a Estados Unidos para acceder a una segunda fase del programa Cuenta Reto del Milenio (CRM).
Pero a su vez, se considera necesario que el Gobierno aclare el destino de los 50 millones de dólares que se aseguró fueron entregados por Venezuela, supuestos a reemplazar los fondos que se dejaron perder con la cancelación del programa.
Marcos Zavala, presidente del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Inde), dijo a LA PRENSA que “nunca se conoció de la ejecución de dichos recursos”, a pesar que estaban destinados a terminar los proyectos, especialmente de carreteras, que quedaron inconclusos por el retiro de la CRM.
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La Cuenta Reto del Milenio, que había destinado a Nicaragua un total de 175 millones de dólares, se canceló abruptamente y dejó sin ejecutar 65 millones de dólares a causa del fraude electoral municipal del 2008.
El proyecto estaba dirigido a mejorar la infraestructura y la inversión y niveles de los productores en León y Chinandega.
Zavala dijo que el Gobierno no puede evitar las explicaciones, en especial al existir la duda de que si los US$$50 millones pueden haberse destinado para cubrir el bono-regalo que se entrega a los empleados públicos.
NO RETRASAR SOLICITUD
Zavala celebró que Nicaragua sea nuevamente elegible para optar una vez más a la ayuda de la Cuenta Reto del Milenio. Considera importante que la oportunidad no se retrase.
El embajador norteamericano Robert Callahan aseguró hace unos días que el país puede aplicar en vista del cumplimiento de ciertos indicadores, que analizan la estabilidad macroeconómica y la gobernabilidad, entre otros.
“Ojalá se aplique pronto, porque aquí cabe la posibilidad de que sean beneficiados no sólo los productores de Occidente, sino que con una segunda fase del programa puede dirigirse a los productores del Norte”, consideró.
La colaboración estadounidense se concede a las naciones en proceso de desarrollo que acreditan avances en políticas de impulso social, sostenimiento de la economía y gobernabilidad.
Zavala dice que al final es el país el que “sale ganando”, pero igualmente “sorprende” que Estados Unidos diga que se han cumplido con los indicadores de la evaluación.
“La institucionalidad sigue en problemas y no creo que haya cambiado desde que se canceló el programa, pero qué bueno que podemos recuperarlo”, dijo.
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