Marta Leonor González
Con más de treinta años dedicado a la escritura, poesía, guiones para cine, obras de teatro y producción audiovisual Rafael Vargarruiz aparece con un nuevo libro, esta vez de poesía, con el título Del universo y el cabaret donde el poeta perdió su reloj , un largo poemario donde él habla de la poesía y la relación que el poeta tiene con el universo.
¿Cómo visualiza el universo, la poesía y a los poetas?
Eso está expresado a todo lo largo del libro y contenido en los poemas, puedo citar del E 3002…
…función de distribución de probabilidades uniformemente dispuestas en el conjunto ecuación matemática magistral logaritmo de volar sin volar…
Los poetas somos los eternos inconformes de una realidad Maya/virtual buscando crear un puente entre la materia y el espíritu, volando sobre las alas azules de las manuelonas, esas hermosas mariposas norteñas del reino de Nora O’ourk.
¿De qué manera lo influenció el Canto cósmico de Ernesto Cardenal para hacer su poemario?
Más que influencia fue una especie de detonante para poder crear este libro. Las ideas como las galaxias se juntan o repele o se disgregan o encuentran en un movimiento continuo. Esto es parte de la creación artística. Canto cósmico y Del universo y el cabaret donde el poeta perdió su reloj, son creaciones diferentes. Mi preocupación es la respuesta a las preguntas fundamentales de la existencia del ser humano sobre la tierra, el papel que viene a desempeñar y la reflexión de la osadía humana de querer arrebatar el fuego divino perdiendo en ese lance el tiempo, el reloj.
¿Habla de «un extraño huésped que cabe en un sencillo poema de amor, dando sentido a nuestra existencia», se está refiriendo a la creación literaria?
La creación literaria perfectamente puede ser una segunda lectura. La frase tiene que ver con el poema de Claribel Alegría y con el texto final del libro: Elegía a Sally Bowles…
…a la mesa tendida al pan sobre las ruinas de Ática, extraño huésped un día negro, en lluvias leyendo el periódico
sabrás que he partido…
Es este poema de amor, en el libro, que al final concilia al poeta con el universo. Nos olvidamos que en nosotros está reflejado el cosmos. Que somos universo. Cada uno de nuestros sentimientos es parte de él, lo afectamos con nuestras acciones y emociones. Nuestro destino está trazado por las estrellas y escrito en las palmas de nuestras manos. Nuestro «extraño huésped» es la poesía, es el universo, es el ser amado, el vacío del abandono o la inspiración creadora.
¿Cree esa creencia oriental que venimos a procurar la felicidad. Ha sido feliz usted?
Maharishi, mi maestro, afirma que venimos a este mundo a ser felices. Que el sufrimiento no es parte del plan general de la creación, pero que sufrimos por quebrantar las leyes de la naturaleza, la Meditación Trascendental comienza a corregir esa especie de «defecto de fabricación». Lo lógico sería procurar nuestra felicidad y ayudar a los demás en su búsqueda. Ser solidarios en compasión con los otros nuestros.
Creo que el tiempo transcurrido, a veces como un torbellino, un huracán o un grito de dolor, me ha enseñado a distinguir, a conocer, los pequeños momentos de felicidad. Ahora creo poder apreciar esa sencilla emoción y maravillarme ente ella.
¿»Del universo y el cabaret donde el poeta perdió su reloj» es un título que alude a un mundo en constante cambio y a la vez donde hay cosas perdidas, una especie de sensación de vacío?
Cambio, pérdida, vacío… cómo cuesta realizar que vivimos en constante cambio, que todo se transforma y lo que somos hoy… no seremos mañana. Lo que hoy nos pertenece será una pérdida otro día. Todo se nos escurre de las manos a una velocidad pavorosa de kiloparsecs por segundo; la vida, el amor, la memoria y el tiempo. Somos un subproducto del abandono constante manejado por un reloj perverso que sigue funcionando, a pesar nuestro, transformando todo a su paso y cuando comenzamos a hacer el inventario de nuestras pérdidas nos arrebata la nada el aliento.
¿Es un largo sueño este poemario o como lo describe es «un espacio virtual»?
Lo virtual es la utopía del sueño, su reflejo. Un espacio posible por ser soñado. Todo el libro es una reflexión virtual, onírica, de nuestra improbable existencia. Lo no manifiesto a lo virtual posible.
…¡Sistemas estelares múltiples somos y no somos!
¿Su poesía tiene como constante escenas o cortos cinematográficas que siempre se están relacionando entre sí?
La imagen en la poesía es análoga a la del arte cinematográfico, y contienen en sí mismas una estructura dramática que construye el poema o edita el filme. El arte es un solo árbol de diferentes ramas y entre esa ramas está la poesía y el cine. Uno puede saltar como una gaviota de arte en arte por el sólo arte de hacer arte. El arte sólo tiene los límites ilimitados del universo.
¿En su poesía hay referencias de Lewis Carroll al igual que alusiones a «Alicia en el país de las maravillas»?
También de Homero, Nietzsche, Dostoievsky y Bob Fosse, es una poligonía existencial. Un viaje tumultuoso por las preguntas trascendentales de nuestra terrena existencia auscultadas también por esos autores. Hay libros y películas que lo marcan a uno desde niño, en este caso; Alicia en el país de las maravillas, la Odisea, Crimen y castigo, Así habló Zaratustra y el filme Cabaret.

Entonces sus personajes viven virtualmente en lo que uno crea. Alicia, la Reina de Corazones, el Conejo Blanco, Sally Bowles, la Gorgona, el Minotauro, Ulises y por supuesto Ática, pero a diferencia de Odiseo, yo no puedo regresar a mi ciudad y Penélope seguirá tejiendo por siempre jamás. Nunca podré regresar a Managua, la Managua del 22 de diciembre de 1972. Seré siempre un exiliado que no puede asumir esa pérdida. Tampoco puedo regresar a mi propio ser porque no me reconozco, he cambiado, soy otro, el que me recibió ayer. Moriré aferrado a mi barca, en alta mar, arrullado por el cántico de las sirenas presenciando el último crepúsculo que Zeus me haya dibujado, mientras Caronte estira su mano.
¿Está haciendo referencias de bares o cabaret una es Kit Kat Club, antes fue Lobo Jack?
Y también en: Veinte mujeres abandonadas, catorce hombres, un perro y un chocoyo, era el Zandor»s Drinke, en términos brasileños de cantina. Para los poetas de mi generación el bar, el café o la cantina era un especie de recinto sagrado donde se realizaba la solemne ceremonia del arte y la locura.
¿Qué busca en la poesía? ¿Y lo ha encontrado?
Lo encontré sin querer. Me encontré a mí mismo. Me vi en el espejo y sentí miedo. Entonces como Alicia, apresurado por el conejo blanco, atravesé el espejo y sin darme cuenta caí en la madriguera. Ahora atrapado por la poesía encuentro ya tarde a un Rafael que me cuesta reconocer, mientras busco impotente la llave que me permita abrir la pequeña puerta que me separa del país de las maravillas, mi Ática.
Ver en la versión impresa las paginas: 2 ,10