Autorretrato con bizcocho, de la panameña, María Raquel Cochez, y el dístico Lilith.

Un arte social

Instalaciones, vídeos, fotografías, pintura, dibujos y mixtas, priman en la Séptima Bienal de Artes Visuales (Bavic Siete), donde participan 45 artistas seleccionados con 60 obras de arte contemporáneo y social, las que permanecerán en exhibición hasta el 4 de diciembre, en los espacios del Teatro Nacional Rubén Darío

Arnulfo Agüero

El arte conceptual con estas nuevas generaciones de artistas, que buscan como visibilizar el arte centroamericano, ha venido ganando espacios con sus discursos teóricos-estéticos sobre las problemáticas nacionales y regionales abordando temas políticos, económicos, sociales y artísticos, incidiendo en los tiempos presentes de sus respectivos países.

Es sobre este marco de pensamientos que las tendencias artísticas y sus expresiones han venido dialogando, reflexionando y proponiendo nuevas escenas del imaginario artístico, alejándose cada vez más del formato del arte tradicional, al apropiarse de nuevas formas de expresión y materiales.

Ahora el perfil de muchos de estos nuevos artistas, no sólo está limitado a la pintura o escultura, sino que tienen formación académica diversa, entre ellos encontramos a sociólogos, arquitectos, historiadores, curadores, videastas, periodistas, entre otras disciplinas, haciendo arte desde sus experiencias y espacios.

Visible en las últimas bienales que se han visto marcadas por los debates y ponencias teóricas sobre el arte de la región y del mundo. Esta muestra tiene de eso y más.

Acerca de las obras

Dispersión . Es una instalación que utiliza madera, caucho, látex. Su autor Léster Rodríguez, de Honduras, aborda la coerción de la memoria histórica que se diluye paulatinamente casi al grado de la extinción llegando a invisibilizar las problemáticas universales

Espacios negociados . En la técnica de animación digital, de Elena Wen, de Costa Rica, ilustra lo cotidiano de la multitud, de sus deseos, soledad, encuentros furtivos.
Panfleto,  Grabados de Alicia Zamora.
Fotos/LA PRENSA/Cortesía de A. Agüero

San Luis acobijó sus sueños . Vídeo digital de 2 minutos, de Verónica Vides, de El Salvador; en sus imágenes vemos una síntesis de las ruinas de Amacayo, y su ambiente contradictorio de zona de dulce de azúcar; cuestiona cuan frágil pueden ser las nociones de patriotismo e identidad. Su otro vídeo es Limpieza, reflexiona sobre la sociedad y sus esfuerzos de mejorar, pero que al limpiar las impurezas se vuelve interminable.

Topografía. Usando neumáticos reciclados, Adán Vallecillo, de Honduras, concibe su abstracción paisajística apropiándose de estos insólitos recursos para delinear su paisaje, su mapa elástico de la ciudad de Tegucigalpa.

Biblia . Vídeo digital de Walterio Iraheta, de El Salvador; esta imagen dialoga sobre la noción de la frase “la fe es ciega”, texto que habla por sí solo.

Punto ciego . Un extraordinario performance de la hondureña Regina Galindo. Ella como modelo desnuda, usa su cuerpo como “escultura humana”, para que sea explorada por ciegos de su país, produciendo asombro. La artista con esta experiencia sugiere que hay un campo visual que no percibimos, ése es el “punto ciego”, para reflexionar sobre lo desconocido, sobre lo que percibimos sobre la realidad y sus manipulaciones.

Ciclos,  objeto intervenido, Ángel Poyon, Guatemala.
La fisiología del gusto . Ésta es otra insólita expresión que usa muelas y dientes humanos, deteriorados y con caries, expuestos en una bandeja de acero inoxidable, de las que usan en restaurantes de lujo. Estas muelas fueron extraídas de pobladores de municipios pobres de Honduras. Su autor, el hondureño Adán Vallecillo, busca producir sensaciones al espectador de repulsión, culpa, curiosidad.

Sub-Tropical State Building . Escultura efímera de desechos, de Simón Vega, semejando un edificio o vivienda marginal, con diferentes situaciones y paisajes a escala de la arquitectura modernista e informal. Vega también participó en la muestra Hábitat, con sus ciudades orgánicas y de cubos.

Necrófago . Una ataúd de madera llevando en su interior galletas de jengibre, e invitando al público a tomar una de ella. Sobre su obra el hondureño Fernando Cortés, comenta que ésta alude a las muertes violentas y ejecuciones de niños(as) y adolescentes en su país, las cifras desde 1998 al 2010, arrojan más de 5 mil niños asesinados.

Actos de contingencia . Obra de Ernesto Bautista, de El Salvador, recurriendo a tres extintores de incendio con audífonos mp3 y cargadores; hace referencia al poder mediático (del discurso político, comercial y religioso) que adormece o manipula a las masas, cohibiendo la reflexión y proactividad.
Equilibrio precario,  instalación, Patricia Belli.

El equilibrio más precario . Instalación de Patricia Belli; su obra aborda la precariedad del equilibrio desde la experiencia humana. Al respecto comenta que mediante la construcción de máquinas simples como palancas y poleas construye y revisa mecanismos sociales, aproximándose a un simbolismo que busca entender diferencias entre lo personal y político.

Mundo social . Foto-performance de la panameña Pilar Moreno, que parodia la revista homónima de su país, así como su lema “la revista para ver y ser vista”. En esta obra las personas pueden posar en su portada falsa, y tomarse sus fotos light, del mundo social, empresarial o familiar.

Post-Curtición . Vestidos intervenidos e instalación de la hondureña Lucy Argueta. Le interesa dejar expuesta una “segunda piel”, que ve como la parte interna del ser, en este sentido la piel (vestido), viene a ser un registro del cuerpo ausente percibida en la propia historia de la prenda.

Suplicios y sublimaciones . Mural armado de collage de fotos, del costarricense Alexander Arias, aborda la impunidad del las organizaciones del crimen internacional, abriendo su espectro al mapa del crimen político, a comunicadores, a la cultura, religiosos, creándose la “industria de la intimidación”. Así esta obra registra las huellas de estos suplicios.

Punto Ciego,  performance y vídeo   de la hondureña Regina Galindo.
Autorretrato con bizcocho , de la panameña, María Raquel Cochez, obra tradicional de grandes dimensiones, indaga el placer femenino y sus íntimos misterios y vergüenzas; mediante retratos de niñas, Cochez, explora el placer de los sentidos, del erotismo, viniendo a ser también una obra confesatoria, de intimidades, miedos y fantasías secretas, pero es celebratoria de lo humorístico.

Priti Bait . Políptico de cuatro fotografías, del panameño Alejandro Castrellón; sus imágenes revelan a tipos que gastan buena cantidad de plata para ornamentar sus bicicletas, como elemento de identidad; sus fotos son flash no alterados por programas digitales, por lo que sus obras seriadas registran la fiel realidad visual e histórica. Esta transculturización es evidente en los estratos populares, o en etnias como los kunas, o en la comparsa de La calle abajo , de los carnavales de Las Tablas, de Panamá.

El Bono de la Fundación

Un nuevo grupo se sumó a esta Séptima Bienal de Artes Visuales, autobautizándose La Fundación, proyecto de Mauricio Miranda, que presenta sus ideas en esta primera edición como El Bono para beneficio de artistas, curadores y afines dentro del contexto de las exposiciones o bienales de arte.

Según lo anunciado en un documento impreso, La Fundación es una iniciativa privada creada con la idea de solventar las “problemáticas de las instituciones artísticas de CA”, por consiguiente el proyecto fue bautizado irónicamente Confines de lucro . 
Vídeo y performace,  de Habacu Vargas,  Costa Rica.

Por lo que organizaron la primera muestra, en la que participan los artistas Adán Vallecillo, Ángel Poyón, Alicia Zamora, Dalia Chévez, Joaquín Rodríguez del Paso, Mauricio Esquivel y Mirian Hsu.

Su curadora Tamara Díaz Bringas, al respecto nos dice que Confines de lucro es un engranaje de agentes, bonos, transacciones, artistas, y obras, que estimulan la producción artística abriendo un nuevo espacio, una variante para el arte centroamericano.

Sobre algunas de sus obras:

Royal Flush, Full house, High card , entre otros nombres, son las piezas visuales del hondureño Adán Vallecillo, sociólogo y artista visual, que cuestiona desde el imaginario de la numerologías de cartas y billetes de lempiras la circulación y las políticas económicas de su país y su relación con los Estados Unidos, al citar frases de personeros de ambos países.

Proyecto panfleto . Reúne su lenguaje en la memoria de cinco afiches, trabajados en linografía, serigrafía, xilografía, la fotocopia, y la offset, más un vídeo que puede verse en la dirección http://www.youtube.com/Watch?v=f4LY4abw2As; para su autora Alicia Zamora, socióloga y una de las artistas experimentales de la gráfica más activa, esto tiene significado de expresión popular, y luchas sociales en el nuevo contexto.

Objeto intervenido,  Adan Vallecillo, de Honduras.
Rompecabezas y ciclos. De su autor Ángel Poyón, originario de Comalapa, Guatemala; su obra recurre a la fragmentación, a la numerología del horario, usando papeles en crucigramas, o fragmentos de un reloj, los que sugieren según el artista, la marca de la inversión, desencanto, organización, demanda, sobrecarga, catástrofe, intereses, provisiones y desplazamiento.

Para Clara Astiasarán, curadora para la segunda edición Confines de lucro, el proyecto Fundación ha creado un modelo inédito de producción y mercadeo, que busca dinamizar las obras de estos artistas invisibilizándolos en la región.

La Prensa Literaria

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