Por Lucía Vargas y Wendy Álvarez
CORRESPONSAL/GRANADA
Ante la falta de empleo algunas familias de Granada sobreviven con la venta de semilla de marañón, la que ofrecen envuelta en azúcar o sólo tostada, aunque es un producto con valor exportable.
El gerente del Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI), Roberto Brenes, confirmó que la semilla de marañón tiene un alto potencial exportador, pero su mercado externo aún es desaprovechado por Nicaragua.
Brenes afirmó que un estudio, que realizaron hace dos años sobre este producto, reveló que “todo el sector se encuentra de forma artesanal y el reto es industrializarla”.
El representante del CEI señaló que si se industrializa la producción de semilla de marañón se podría exportar a Estado Unidos, Canadá, Europa, México y Centroamérica.
Sugirió, por eso, capacitar a los productores y procesadores de semilla de marañón, para también aprovechar el fruto en la producción de jugos y mermeladas.
En el parque central de Granada la semilla procesada es ofrecida por vendedores ambulantes, mientras otras personas van a venderla a los departamentos de Masaya y León.
Procesar este producto natural conlleva mucho trabajo, explica Roberto de Jesús Enríquez Dávila, del reparto granadino El Rosario, quien dedica seis horas para quitar la corteza a las semillas que almacena en dos bidones.
Rosario Silva Torres, quien vende este producto a comerciantes y tiendas naturistas, afirmó que un bidón de semillas cuesta hoy 170 córdobas, 60 córdobas más que el año pasado. La temporada alta es marzo, abril y mayo.
María Auxiliadora Mayorga, madre soltera de 44 años, se ha dedicado durante 13 años a la venta de semilla de marañón y con ese ingreso ha criado a sus hijos.
“Voy al Mirador de Catarina a vender y es una semilla muy apetecida por los turistas extranjeros”, dijo Mayorga.
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