HONDURAS/GUATEMALA/AFP/EFE
Los cadáveres de ocho hondureños y ocho guatemaltecos asesinados en la matanza de 72 migrantes ocurrida a finales de agosto en Tamaulipas, México, fueron repatriados ayer.
En Honduras los féretros fueron bajados uno a uno por cadetes militares de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana en la base de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH) en el aeropuerto Toncontín, al sur de Tegucigalpa.
El vicepresidente Samuel Reyes encabezó la ceremonia de recibimiento, junto con el canciller Mario Canahuati, la primera dama, Rosa de Lobo, y conmocionados familiares de los ocho hondureños. Luego de un oficio religioso, los féretros fueron entregados por la primera dama a los parientes para que los transportaran en vehículos militares a los lugares de origen.
En la matanza, registrada en Tamaulipas, murieron 26 hondureños, quince de los cuales fueron repatriados el 1 de septiembre. Aún quedan tres por repatriar.
En Guatemala los cuerpos, trasladados en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana, fueron recibidos con honores por el vicepresidente Rafael Espada, en un acto celebrado en el aeropuerto de la Fuerza Aérea Guatemalteca.
Entre muestras de llanto y dolor, los familiares de las víctimas recibieron los cadáveres para trasladarlos a sus comunidades de origen, en el interior del país, en las que serán sepultados.
Hasta el momento, las autoridades han logrado identificar a once guatemaltecos como parte del grupo de migrantes asesinados. Los cuerpos de los tres primeros fueron repatriados el pasado 24 de septiembre.
Según las investigaciones de las autoridades mexicanas, la masacre fue cometida por el grupo de sicarios y narcotraficantes mexicanos Los Zetas, en la población de San Fernando, en el estado de Tamaulipas, en el norte de México. En el grupo también había migrantes de El Salvador, Ecuador y Brasil.
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