WASHINGTON /AP
Los demócratas del presidente Barack Obama retuvieron apenas la mayoría en el Senado al perder al menos seis escaños, pero superaron varios retos en estados clave como Colorado, Nevada, Virginia Occidental y California.
El líder de la mayoría en la cámara alta, Harry Reid, de Nevada, sobrevivió la dura competencia en los comicios del martes de una candidata apoyada por el movimiento conservador Tea Party, pero quedó al frente de una mayoría bastante reducida.
Los republicanos lograron triunfos impresionantes, incluyendo el antiguo escaño de Obama en Illinois, pero no sumaron las 10 bancas que necesitaban para controlar la cámara de 100 integrantes.
Dos contiendas seguían sin definirse el miércoles: Alaska y el estado de Washington.
Con los republicanos al frente de la Cámara de Representantes, Obama necesitará un Senado dirigido por los demócratas para impulsar sus intereses legislativos y lograr que sus nominados sean aprobados. Pero los demócratas, que conservarán al menos 52 escaños, tendrán más problemas para lograr los 60 votos que requieren con el fin de superar las tácticas dilatorias de los republicanos y aprobar iniciativas.
El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, celebró las victorias de su partido.
«Esta noche los electores se aseguraron de que su mensaje se escuchara fuerte y claro», dijo.
Sin embargo, lo que busca McConnell no será fácil. Varios de sus colegas republicanos están alineados con el Tea Party y ya han hecho bastante para trabajar en contra del grupo dirigente del partido.
Por otra parte, las candidatas del Tea Party en Nevada y Delaware, que derrotaron a candidatos más moderados en las elecciones primarias del Partido Republicano, demostraron ser contendientes con fallas graves que podían ser vistas como extremistas en las elecciones generales.
En Delaware, Christine O’Donnell perdió ante el demócrata Chris Coons. O’Donnell no pudo superar las preguntas que se le hicieron sobre su poco atractivo currículo, sus problemas financieros y su historial de afirmaciones provocativas en programas de televisión, como su supuesto interés por la brujería cuando era adolescente y su campaña contra la masturbación.
En Nevada, Reid logró superar a Sharron Angle, que tuvo varios errores. Por ejemplo, calificar un fondo para las víctimas del derrame petrolero en el Golfo de México como «un fondo salpicado de lodo» y decirle a unos estudiantes hispanos de secundaria «algunos de ustedes me parecen más asiáticos».
Por su parte, dos senadores demócratas veteranos perdieron su intento de reelegirse: Russell Feingold de Wisconsin y Blanche Lincoln de Arkansas.
En Colorado, el senador Michael Bennet derrotó por escaso margen al republicano Ken Buck, apoyado por el Tea Party. Su victoria fue anunciada el miércoles y le permite a los demócratas mantenerse en un escaño que los republicanos vieron alguna vez como una oportunidad primordial para lograr otros avances.
El gobernador de Virginia Occidental Joe Manchin derrotó a un acaudalado republicano para mantener a los demócratas en un escaño que tuvo durante medio siglo el fallecido Robert C. Byrd. Por su parte, la senadora demócrata liberal Barbara Boxer, de California, ganó su cuarto periodo a pesar de enfrentar una dura competencia de parte de la empresaria Carly Fiorina, ex directora general de Hewlett-Packard.
Los candidatos del Tea Party ganaron batallas electorales claves en Florida y Kentucky, encabezando a un grupo de republicanos de tendencia liberal que presionarán a los líderes del partido para que insistan en reducir impuestos, gastar menos y disminuir el tamaño del gobierno.
Rand Paul, de Kentucky, y Marco Rubio, de Florida, revolucionaron al Partido Republicano la pasada primavera al superar a los líderes favoritos en las primarias. El martes superaron cómodamente a los demócratas, describiéndoles como demasiado extremistas. Rubio es hijo de inmigrantes cubanos.