
Por Isidro Rodríguez Silva
En la ciudad de León, bajo una brisa fresca que invadía la Casa de Cultura Antenor Sandino Hernández, se fueron ubicando los músicos del grupo de cámara Kinteto, con sus instrumentos: dos violines, una flauta, un clarinete y un violonchelo. La actividad musical fue Gloria del Himno Nacional Nicaragüense. Las palabras de introducción en relación a la historia de los himnos que se ha ejecutado en Nicaragua, estuvieron a cargo del maestro Alfredo Barrera, quien además es el fundador del Patrimonio Histórico de la Música Nicaragüense.
Lo primero que escuchamos fue El Salmo Nacional, escrito por el fraile Anselmo o Ernesto Castinove, que es considerado el primer himno porque recoge el fervor de lo nicaragüense como identidad nacional. Otra pieza importante fue la Antífona de los Colores, que se usó en tiempos de guerra, además de toque de las cuatro de la tarde en la Plaza de Armas.
El primer himno fue el compuesto por Carmen Vega en 1876, bajo el gobierno de Joaquín Chamorro. Otro de los himnos fue el compuesto por Alejandro Cousin, en 1889, bajo el gobierno de Roberto Sacasa. Hermosa soberana, compuesta también por el belga Cousin, en 1893 y letra atribuida a Rubén Darío, Santiago Argüello y Manuel Maldonado, en tiempo de Zelaya.
La Patria Amada fue declarado himno nacional bajo el gobierno de Emiliano Chamorro, termina esta cadena de himnos en 1918, cuando en concurso ganó Salve a ti Nicaragua de don Salomón Ibarra Mayorga.
Kinteto, afirma Donald Chamorro, fundador y director del grupo: “Es el único grupo de cámara que realiza en nuestro país una actividad de formación de grupos musicales, de instrumentistas y elaboración de textos musicales, así como de antologías donde se recogen las obras más representativas de la música nicaragüense, tanto popular como culta”.
Actualmente están trabajando como parte del consorcio financiado por la Real Embajada de Noruega, en la fundación del Museo Nicaragüense de la Música. Las presentaciones musicales obedecen a una concepción cultural donde la música es presentada de manera interactiva e informativa de su historia y su interpretación para ser escuchada y valorada por un público compuesto especialmente por niños y jóvenes en todo el país.
De su programación ejecutan la música de salón que se caracteriza por ser una música que en su época de los 1900 era una música bailable.
Otro es el de la música religiosa nicaragüense que recoge los sones, villancicos, misas y cantos a la Purísima.
También existe el rescate de los cultivadores de la música que tiene que ver con nuestras raíces más profundas de identidad nacional como El grito del bolo y El guaro blanco , como ejemplo. Un rescate importante son los sones de El Güegüense , una por ser patrimonio intangible de la humanidad, donde lo musical es fundamental en su puesta en escena, y lo otro, es que el Grupo de Cámara Kinteto posee todos los sones de esta obra cimera del teatro nacional.
En septiembre de 1994 se organiza formalmente el Grupo de Cámara Kinteto, gran divulgador de la música académica nacional en un formato de cámara; Kinteto es actualmente el órgano de difusión de la obra de los maestros compositores nicaragüenses representados en las colecciones patrimoniales de Fonmunic. Además, es también uno de los conjuntos más conocidos en el país por su virtuosa versatilidad musical.

En su repertorio destacan el de los conjuntos musicales fundados por nuestros más grandes compositores de 1900, abarca desde los clásicos nacionales e internacionales, hasta el folclor y la música popular en arreglos de los maestros Pablo Buitrago Molina, actual Director Titular de la Orquesta Nacional de Nicaragua y Hugo Sandino, Director Adjunto de la misma orquesta.
La concepción del trabajo ha favorecido una visión acertada del arte musical en Nicaragua. Con su ejemplo, otras agrupaciones musicales han incursionado en el terreno de la música de cámara nicaragüense.
Sus miembros han sido profesores de la Escuela Nacional de Música e incluso ex directores de esa misma escuela y de la Orquesta Nacional de Nicaragua, como es el caso de Hugo Sandino, Sixto Cajina, Donald Chamorro, Fernando Escorcia y Evert Aguilar.
Dentro del Consorcio y a partir de la Primera Exposición Itinerante, dedicada en su primer ciclo al maestro Carlos Ramírez Velásquez, Kinteto formaliza su función de expositor y divulgador de la obra de los clásicos nacionales más relevantes contenidos.
En 1995 Kinteto grabó un casete de música nicaragüense y en 1999 un vídeo de música regional y folclórica titulado Armonía Nicaragüense . De 1997 hasta el año 2000 capacitó como técnicos medios a instructores de la Asociación de Promotores de Cultura (APC) de Jalapa, Condega, El Rama, Pueblo Nuevo, El Sauce, Rivas, Jinotepe, Pío XII y León, entre otros municipios. Ésta ha sido una experiencia única en Nicaragua, la cual ha dado como resultado métodos, metodología y una literatura sobre música que gracias al invaluable apoyo de la real Embajada de Noruega se encuentra hoy al servicio de más de 500 niños de nuestra Nicaragua.
El grupo Kinteto promueve dentro de sus actividades, además de lo cultural, el campo de la música recreativa, contando con 100 arreglos de música nacional, 50 arreglos del repertorio universal (Mozart, Haydn, Schubert y otros) y 30 piezas semiclásicas y recreativas.
Es el mayor divulgador de la música académica nicaragüense en arreglos de la más clara excelencia. Es por eso un orgullo compuesto por músicos de habilidades interpretativas magistrales.
Es dentro del Plan para el Desarrollo de las Artes Nicaragüenses, parte del equipo docente que prepara profesores de música para enseñar esa materia en más de 11 municipios.
Es el mayor colaborador en la publicación de textos pedagógicos, metodológicos de la más alta calidad, estos textos tienen una gran importancia nacional El Grupo de Cámara Kinteto está considerado como huésped de honor del futuro museo de la música nicaragüense que está por crearse próximamente, en colaboración con el Instituto Nicaragüense de Cultura. Una de las mayores herencias que dejará en la memoria de la música nacional será esa elaboración virtuosa de un repertorio nacional para el formato de cámara.
Un grupo de músicos se toma la tarea de ejecutar las melodías clásicas de autores nicaragüenses, ellos rescatan algunas piezas para llevarlas a escena, piezas musicales de autores como José Abraham Delgadillo, José de la Cruz Mena y otros que han destacado como valiosos compositores
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