Ronald Hill Álvarez

La autonomía: avances y desafíos

Este 30 de octubre se celebran veintitrés años de haberse aprobado el Estatuto de la Autonomía, así se institucionalizó dicha fecha como el Día de la Autonomía. En la Regiones Autónomas se desarrollan diversos eventos para conmemorar ese hecho que reivindica los sueños y aspiraciones de los diferentes grupos étnicos que las conforman y que viste a Nicaragua de diversas tonalidades al reconocerse como un Estado multiétnico y pluricultural, elevando en el escenario internacional su nivel de prestigio.

Con la Autonomía ganamos todos. La Autonomía debería de llenar de orgullo a todos los nicaragüenses. Los derechos, sueños y aspiraciones de los pueblos indígenas del Pacífico, del Centro y del Norte del país se han visto fortalecidos y, en muchas ocasiones, materializados con la aprobación de la Autonomía para los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe; similar triunfo al de un hermano desaparecido que ha regresado a casa y todos lo festejan con alegría. El resto de los nicaragüenses también deberían llenarse de orgullo: muchas voces, diferentes razas, diferentes culturas, diferentes formas de ver el mundo es una riqueza que hemos recuperado cuando vemos en otras partes del planeta el exterminio de ellas por la intolerancia, la codicia, la avaricia y el etnocidio.

Nicaragua cambió para siempre después de haber aprobado el Estatuto de la Autonomía; le reconoció a la Costa Caribe, después de noventa y tres años de la reincorporación violenta y avasalladora por el régimen de Zelaya, el derecho de practicar sus formas tradicionales de tenencia y uso del territorio, sus recursos naturales, sus formas de organización y la libertad de elegir a sus propias autoridades. Eso es lo que festejamos.

Al hacer un balance, el saldo es negativo a pesar de los avances que se han dado. Tenemos el andamiaje jurídico y legal para que las cifras rojas del proceso autonómico se conviertan en números halagadores que muestren con mayor claridad el porvenir e iluminen el futuro de las nuevas generaciones.

Con la Autonomía los pueblos de la Costa Caribe han creado sus propias instituciones. Una de ellas son los Consejos Regionales, eligiendo a sus propias autoridades, para bien o para mal, pero propias, dejando a un lado la práctica de la imposición desde Managua, por el partido de turno en el poder, la figura del gobernador o del jefe político. Ahora son los pueblos garífunas, miskitos, creoles, ramas, sumos, mayangnas y mestizos los que aseguran su representación en la máxima instancia política regional para gobernar su territorio, algo nunca antes visto y negado por siglos. La universidades de la Costa Caribe, URACCAN y BICU, son instituciones también propias que tienen claridad en su visión y misión para contribuir a fortalecer el proceso autonómico, formando a las nuevas generaciones que ya no deben viajar a las universidades del resto del país y que se forman para incidir en el desarrollo de su territorio y en el marco de sus potencialidades. Hay otras instituciones, pero estas dos son ejemplo de avances.

Lo negativo, lo perverso, lo que resalta las cifras rojas son la miseria y abandono; los altos niveles de corrupción; la impunidad de los funcionarios corruptos; la inestabilidad jurídica y legal de las tierras indígenas, incluso cuando se les ha reconocido su derecho histórico mediante la demarcación y titulación; el narcotráfico y narcomenudeo que invade las aulas de clases; los altos niveles de desempleo que motivan actos delincuenciales; la falta de sensibilidad de los gobiernos centrales que creen que la realidad puede cambiarse con discursos y proclamas; la complicidad de los partidos nacionales que motivan con sus ambiciones de poder los actos corruptos de sus símiles en las esferas de las Regiones Autónomas.

La Autonomía tiene un gran desafío. La llamada Zelaya Central, conformada por los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes, El Ayote y Nueva Guinea, ven con recelos el proceso vivido por los hechos y porque han sido marginados del mismo. Sus voces y propuestas no han sido escuchadas por el artículo 42 del Estatuto de la Autonomía, que indica “las zonas que se encuentran actualmente bajo otra jurisdicción se incorporarán a su respectiva Región Autónoma a medida que las circunstancias lo permitan y que éstas sean definidas y determinadas por la Región Autónoma respectiva en coordinación con el Gobierno Central”.

¿Hasta cuándo lo permitirán las circunstancias? Con el balance alcanzado pareciera que nunca. Es probable que con los años tome fortaleza y forma el parto doloroso y no esperado por muchos de una Tercer Región Autónoma si la situación que se vive no se revierte para que dé los frutos deseados. [email protected]

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