Por Wilder Pérez, Josué Bravo y Amalia Morales
Los pobladores de San Juan del Norte, quienes viven en el delta del río San Juan y que están en medio del nuevo roce que hay entre Costa Rica y Nicaragua, están preocupados por los hechos de los últimos días.
Les preocupa lo que ha pasado. Johnny Chamorro Vanegas, quien es representante de los retirados de la Resistencia Nicaragüense y miembro de una cooperativa de pescadores, dijo vía telefónica a LA PRENSA que “es lamentable la situación que estamos viviendo aquí”.
La tensión para los pobladores comenzó a raíz de dos hechos: el comienzo del proyecto de dragado del río San Juan de Nicaragua, y operativos del Ejército contra el narcotráfico. Por ambos hechos, las autoridades costarricenses reclamaron a Nicaragua, que respondió con una nota de protesta y aseguró que todas las actividades relacionadas con el dragado del río San Juan se han hecho en territorio nica.
Hay desabastecimiento de algunos alimentos y víveres en el pueblo, San Juan del Norte, que siempre han mantenido relaciones comerciales con los poblados ticos.
“Desde hace como 15 días se viene dando ese desabastecimiento”, dijo Chamorro.
El Embajador en Colombia y agente de Costa Rica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Edgar Ugalde y el Embajador designado en Nicaragua, Melvin Sáenz Biolley, han sido llamados a consulta a San José para sostener reuniones de trabajo el lunes próximo con el canciller René Castro.
La Cancillería tiene instrucciones claras y precisas de analizar en todos sus extremos la posición que ha sido expresada por parte de Nicaragua, teniendo siempre en mira la estricta defensa de nuestros intereses nacionales, dijo Chinchilla.
Ningún canal se ha abandonado, siempre se ha trabajado con los canales diplomáticos, siempre han estado presentes. Pero también recordemos que cuando hay elementos que presumen una violación a nuestra soberanía, es también obligación de la Fuerza Pública hacerse presente, agregó la mandataria.
En respuesta a una nota de protesta de Costa Rica enviada la semana pasada, Nicaragua le respondió el miércoles que respetuosa de los principios del Derecho Internacional, continuará las labores de limpieza en el río y resguardará los límites y soberanía de Nicaragua establecidos en el tratado de límites Jerez-Cañas, y sus instrumentos laudo Cleveland y laudo Alexander.
Nicaragua rechazó denuncias de invasión de territorio costarricense y le reprocha a San José por reiteradas violaciones de tropas de fuerzas armadas costarricenses a territorio nicaragüense.
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Mientras que Juan García, presidente de una cooperativa de pescadores y nativo del poblado, explicó que la fuerte presencia de militares de la Fuerza Naval ha intimidado a los pescadores que se han abstenido de salir a pescar.
“No podemos salir a pescar, desconfían hasta de las personas humildes, no podemos andar tranquilamente”, detalló García.
Sostuvo que ellos están a favor del dragado entendido como limpieza del río San Juan. “Nos pareció cuando el alcalde (el sandinista Misael Morales) nos explicó el proyecto”, apuntó el pescador.
EJÉRCITO CONFIRMA ENVÍO DE CONTINGENTE
El Ejército de Nicaragua desplazó al río San Juan un contingente de hombres en los últimos días, explicó el coronel Juan Ramón Morales, vocero de la institución.
Morales aseguró que el Ejército no pretende interrumpir las tareas cotidianas de la población de San Juan de Nicaragua, sino al contrario, ofrecer seguridad.
El militar dijo que el contingente que se envió “está en función del seguimiento operativo a la actividad del narcotráfico”.
Pese a las denuncias de los pobladores, el coronel Morales insistió en que “la población no tiene que sentirse temerosa de nada”.
Mientras que Beatriz Betford, del gobierno comunal Rama Creol, dijo que ellos están preocupados por los daños ambientales que el proyecto de dragado del río San Juan pueda ocasionar en la zona, aunque un estudio del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) asegura que los beneficios, como la recuperación del ecosistema, serán mayores.
Betford refirió que ellos enviaron una carta al presidente Daniel Ortega explicando lo que está ocurriendo en San Juan de Nicaragua.
LARGOS TRAMOS SIN SEÑALIZACIÓN
Nicaragua propuso a Costa Rica retomar los trabajos de amojonamiento en la frontera que divide a ambos países, para evitar que las “tropas de las fuerzas armadas costarricenses” vuelvan a incursionar en territorio nicaragüense.
La propuesta la hizo el ministro de Relaciones Exteriores por la Ley, Manuel Coronel Kautz, en la misma carta de protesta que remitió a la Cancillería de Costa Rica —el pasado miércoles— por la incursión de efectivos de la fuerza pública costarricense en el departamento de Río San Juan, de Nicaragua.
Según algunos archivos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), la frontera entre Nicaragua y Costa Rica solamente tiene 20 hitos o mojones, es decir, señas físicas de la delimitación de la frontera. Ésta es una de las razones por las que ambos países a veces enfrentan constantes roces.
La urgencia de señalar mejor la frontera es evidente. El hito o mojón número uno está en el Mar Caribe, a unos 30 kilómetros de Punta de Castilla, pero el número dos se encuentra en El Castillo, a 138 kilómetros del primero.
Los trabajos de dragado del río San Juan están ubicados en la zona intermedia entre los hitos uno y dos, situación que pudo haber confundido a los oficiales armados costarricenses, quienes aparentemente creían que estaban resguardando territorio tico, cuando en realidad estaban invadiendo áreas nicaragüenses, según Coronel Kautz.
A partir del mojón número dos, los demás hitos están separados por distancias que van desde los dos kilómetros hasta los 30 kilómetros, al sur del río San Juan y del Gran Lago de Nicaragua o Cocibolca, tal como lo determinan los tratados internacionales.
En total son 311.6 kilómetros de frontera, por lo que la cantidad de mojones es mínima.
Desde hace más de diez años Nicaragua viene intentando recuperar las marcas físicas. En uno de los estudios para realizar este trabajo, el Ineter descubrió que casi todos los mojones habían desaparecido o estaban semidestruidos, es decir, que sólo las bases se encontraron.
El Ineter realizó trabajos de recuperación de esos mojones e intentó instalar más hitos en la frontera. Un reporte de esta institución indica que hasta el año 2004 habían 136 mojones instalados entre los 20 principales. Aparentemente el Ineter pretendía continuar con este trabajo, pero la última información obtenida fue que no se logró por falta de recursos económicos.
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