El proyecto de presupuesto General de la República que fue introducido ante la Asamblea Nacional revela una vez más que en materia de educación en Nicaragua continuamos colocando la carreta delante de los bueyes.
Basta analizar algunas cifras para darnos cuenta que se continúa priorizando la educación universitaria con un abultado e injustificable presupuesto, mientras la educación preescolar, primaria y secundaria disminuye.
En el año 2009 la inversión en educación, representaba el 4 por ciento del PIB, la misma disminuyó al 3.8 en el 2010 y en el presupuesto del 2011, caerá al 3.7.
Según los expertos para poder salir del nivel de subdesarrollo en que nos encontramos, necesitamos invertir al menos el 7 por ciento del PIB, como la única forma de enfrentar los niveles de pobreza, bajo el principio mundialmente establecido, que sin educación no hay ninguna posibilidad de hacerlo.
Las cifras del 2011 nos confirman una triste realidad: Hay presupuestados cinco mil quinientos millones de córdobas para el Mined (se incluye educación preescolar, primaria y secundaria) y casi dos mil quinientos millones de dólares para universidades y centros de educación técnica.
En otras palabras, diez universidades estatales, consumen la mitad del presupuesto que utilizan todas las escuelas preescolar, primarias y secundarias del país.
Lo más doloroso es observar en el Presupuesto General de la República, que se incluyen en estos dos mil quinientos millones, 188 de gasto de energía eléctrica, agua y teléfono de estas universidades y que salen de los impuestos que pagamos los nicaragüenses, lo que equivale a un gasto aproximado de 515 mil córdobas diarios.
Escudriñando la clasificación por institución en el PGR, dos días de gastos por servicios de estos centros de estudio equivalen al presupuesto que destinará el próximo año a la Cruz Roja Nicaragüense (un millón de córdobas).
Igualmente sólo los gastos por servicios de las universidades públicas equivalen a cinco veces más el presupuesto destinado al Ministerio del Trabajo (44 millones) o el doble de lo asignado al dizque banco de la producción (Produzcamos: 105 millones), o 20 veces más de lo asignado al Benemérito Cuerpo de Bomberos (un millón nada más) o cinco veces más de lo asignado a Sinapred (46 millones) organismo que supuestamente está destinado a prevenir y mitigar desastres en un país altamente vulnerable a los mismos.
Es vergonzoso que en el proyecto de presupuesto se incluye en grandes letras que en el 2011 el Gobierno construirá 8 aulas en primaria y secundaria (página 53) o sea un promedio de una aula cada mes y medio. Rehabilitará 70 aulas de primaria (seis por mes) y 109 de secundaria (nueve por mes) y sólo se fabricarán 24 mil pupitres, o sea una cuarta parte del crecimiento anual de la población escolar (pág. 52).
Con esta realidad, ¿qué podemos esperar en un país cuya escolaridad promedio es de apenas cuarto grado (la de un niño de 10 años) tratando de competir en un mundo globalizado?
A veces resultan odiosas las comparaciones, pero basta conocer la inversión en educación de nuestro vecino Costa Rica o de nuestros amigos taiwaneses para convencernos que ésta es la única posibilidad de salir de la pobreza, o de lo contrario continuaremos dando lástima poniendo “la carreta delante de los bueyes”, o en pocas palabras, seguiremos estancados en la pobreza y el subdesarrollo.
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