Hoy serán repatriados los cuerpos sin vida de los nicaragüenses Yáder Francisco Gutiérrez González, de 28 años; su esposa Wendy Magali Hernández Cruz, de 29; su niña de 21 meses, D. S. G. H. La familia habitaba en el barrio El Pilar, de Managua.
El cuarto asesinado fue el conductor del camión, Juan Reyes Soriano, originario de León y un mecánico identificado como Carlos, quien habitaba en Ciudad Sandino.
Los cinco fueron asesinados atrozmente en Guatemala el fin de semana pasado.
Los nicas fueron encontrados muertos por personas aún no identificadas en la aldea Güiscoyol, Puerto Iztapa, Escuintla, Guatemala.
El diario guatemalteco Prensa Libre indicó en su edición electrónica de ayer que los cadáveres del matrimonio y su hija fueron encontrados en un reservorio de agua para cañaverales.
Los otros dos cuerpos fueron hallados a unos dos kilómetros de distancia, cerca la carretera entre Escuintla y Taxisco, Santa Rosa, en el Pacífico guatemalteco.
El cuerpo de Yáder Francisco presentaba una herida de bala en el cráneo y su esposa siete perforaciones. La bebé, que vestía una pijama, tenía una herida de bala, pero también tenía heridas de arma blanca.
Según los familiares de Wendy Hernández, las víctimas se transportaban en dos furgones en los que usualmente trasladaban mercadería hacia Guatemala cuando fueron interceptados por sujetos aún desconocidos, quienes los asesinaron atrozmente y se llevaron los furgones.
“Tenían más de 10 años de ser furgoneros, un negocio familiar que les obligaba a viajar constantemente”, manifestó Ángel Elí Cruz Soto, tío de Wendy.
Agregó que entre en el gremio de los furgoneros centroamericanos existe comunicación constante a través de radio, pero el día que desaparecieron (el domingo pasado) intentaron comunicarse para conocer la ruta que llevaban, pero no lo lograron, lo cual los alertó de que algo podría estar pasando.
Los otros camioneros los rastrearon todo ese día sin resultados.
“La prioridad por ahora es recuperar los cuerpos; esperamos que se investigue a profundidad quienes fueron las personas que perpetraron esta masacre”, puntualizó Arelys Hernández Cruz, hermana de Wendy.
Añadió que su hermana no solía acompañar a su esposo en los viajes, pero en el último viaje decidió ir en su compañía, sin saber lo que le esperaba allá.
LA FAMILIA ASESINADA EN EL LUGAR
El Ministerio Público guatemalteco buscó pistas en la escena del crimen y encontró varios casquillos que confirman que la muerte ocurrió ahí, según la prensa de ese país.
Jairo Gutiérrez, padre de Yáder Francisco, expresó ayer por la mañana a una radio local que desconoce las causas de la muerte de la familia y agregó que, aparentemente, uno de los furgones había sido recuperado por la Policía guatemalteca.
¿PASADA DE CUENTAS?
Las investigaciones del Ministerio Público de Guatemala apuntan a que los sujetos que dieron muerte a los cinco nicaragüenses actuaron en un aparente ajuste de cuentas porque no se dejaron extorsionar.
Las heridas en la bebé hacen suponer a las autoridades que fue torturada ante los adultos para obtener algo a cambio.
El tío de Wendy sostuvo que el crimen pudo haber sido ejecutado por mareros debido a la atrocidad que se refleja en los cuerpos.
El mismo día, en la ruta donde encontraron a los cinco nicaragüenses muertos, también fueron hallados muertas nueve personas más, por lo que la Policía guatemalteca investiga estos hechos.
Por su parte, el presidente guatemalteco Álvaro Colom dijo ayer en conferencia de prensa que ordenó a la fuerza pública investigar los crímenes ocurridos el fin de semana en el departamento de Escuintla.
En Managua, los familiares del conductor y el mecánico estaban preocupados porque no tenían recursos para repatriar sus cuerpos, pero fueron ayudados por el Consulado de Nicaragua en aquel país.
El viaje de retorno de los cuerpos inició ayer en horas del mediodía por vía terrestre y se espera que lleguen hoy.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A ,1 A