Por Mariana Martínez
TIJUANA, México /AP
Una pandilla de hombres armados asesinó a 13 drogadictos en un centro de rehabilitación en la ciudad fronteriza de Tijuana, en un hecho que las autoridades no descartan podría estar vinculado con el reciente decomiso histórico de 134,2 toneladas de marihuana.
El procurador de Baja California, Rommel Moreno, dijo el lunes que las autoridades mantienen abiertas dos líneas de investigación: una represalia por el mayor decomiso de marihuana empaquetada y una disputa entre bandas de venta de drogas al menudeo.
El ataque contra el centro de rehabilitación denominado El Camino AC ocurrió la noche del domingo, en la segunda masacre ocurrida el fin de semana en el norte del país.
La primera se registró la noche del viernes en Ciudad Juárez, otra localidad fronteriza con Estados Unidos, donde un comando irrumpió en una fiesta de cumpleaños y asesinó a 14 personas.
El encargado del centro en Tijuana, Melquiades Hernández, de 52 años, declaró a las autoridades que estaba en uno de los dormitorios con nueve internos cuando escuchó disparos de arma de fuego.
Todos se tiraron al piso y sólo salieron hasta que ya no se escucharon detonaciones, según un parte policial.
Hernández dijo que alcanzó a ver a cuatro hombres armados con fusiles de alto poder que salían de la sala común. El responsable del centro encontró en un salón los cuerpos de 13 de los internos, cuyas edades iban de los 19 a los 56 años.
El procurador de Baja California, estado al que pertenece Tijuana, dijo que como parte de la investigación se ha tomado la declaración al responsable del centro y a varios de los internos.
«Es uno de los elementos que también seguimos: el millonario decomiso de marihuana sucedido en Tijuana, el cual fue histórico por la cantidad de droga», refirió.
Autoridades federales y estatales anunciaron el 19 de octubre la incautación de 134,2 toneladas de marihuana en Tijuana, las cuales se presume pertenecían al cartel de Sinaloa, encabezado por Joaquín «El Chapo» Guzmán.
Un paciente del centro, que pidió ser identificado solamente como Jesús, informó que otros pacientes le dijeron que hombres armados obligaron a las víctimas a echarse al suelo y les dispararon.
El ataque es el primero en un centro de rehabilitación en Tijuana, una ciudad que ha sido elogiada por algunos debido a sus esfuerzos en contra de las pandillas.
Ataques similares han matado a decenas de adictos que intentaban recuperarse en Ciudad Juárez, y luego del ataque del domingo se escuchó varias veces que una voz en la frecuencia policial de radio lo vinculaba con los de esa ciudad.
El presidente Felipe Calderón consideró hace dos semanas que Tijuana era un ejemplo de éxito de la estrategia gubernamental contra el narcotráfico, y como muestra refirió que los homicidios habían ido a la baja desde 2008, cuando habían alcanzado el nivel más alto.
Desde entonces, grupos del narcotráfico han reanudado algunas actividades violentas no vistas por meses al decapitar rivales y colgar cuerpos de puentes.
Tijuana es considerado el bastión del cartel de los hermanos Arellano Félix, la mayoría de los cuales están detenidos o han muerto en los últimos años.