Jessica López M.

Nadie puede obligar a tu conciencia

Usted querido lector últimamente ha leído en las carreteras y avenidas de Managua unas mantas en clara apología del delito al referirse al “crimen” del aborto como un “derecho”. Es preciso enfatizar que en ningún texto internacional el aborto es un derecho, por el contrario, se ha dejado a la soberanía de los países legislar en este particular de conformidad a su Constitución Política y en Nicaragua el aborto no es un derecho sino un delito.

Nadie puede ser obligado a aceptar el aborto, ni siguiera como un método de planificación familiar, o peor aun como un derecho. No existe el derecho a matar en ninguna legislación, y la pena de muerte en Nicaragua no existe. Todo nicaragüense tiene derecho a la objeción de conciencia, tanto los médicos, personal sanitario, como los jueces, cuando una norma legal le obliga a ejecutar un acto que va en contra de su conciencia, de sus principios, de la ética y moral.

La norma legal que obligue a un ciudadano a ejercer un acto en contra de su propia conciencia es ya en principio una norma totalitaria, en vista que el Estado es el primero que debe garantizar a los suyos la libertad de conciencia, de pensamiento y de libertad religiosa.

Es loable la posición del Procurador General de la Nación de Colombia, el señor Alejandro Ordóñez, que ha manifestado públicamente que nadie puede ser obligado a aceptar el aborto, esta posición no es más que el reflejo del respeto a la persona a la libertad que tiene todo individuo de sus convicciones, conciencia. Además, agrego, según señala el diario El Tiempo, que “un juez, por poderoso que sea, no puede cambiar la naturaleza de las cosas. Nos cambiaron la naturaleza del delito: el aborto pasó de delito a derecho y, por tanto, las consecuencias jurídicas frente a la conciencia de quienes tengan que decidir dentro de sus funciones públicas son gigantescas”.

Aun existen personas que valoran el derecho a la vida, al respeto de la libertad de conciencia, de pensar, de objetar. Es por tanto un ejemplo claro y valiente en una sociedad que cada día busca la eliminación de la especie humana.

Pareciera que los grupos feministas sólo tienen ese objetivo “aborto” frente a otros problemas serios que enfrenta la mujer, como es la pobreza, el acceso al crédito, desempleo, maltrato, analfabetismo, entre otros. Creo que es más prioritario darle un trabajo a una mujer a promover “únicamente” el aborto. Tantos recursos para matar en vez de ofrecer otras vías, como trabajo, educación, salud, bienestar, recreación.

El aborto es un delito, no un derecho.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí