Auxiliadora Martínez/ CORRESPONSAL/ BOACO.- A raíz de la emergencia por las últimas lluvias, el Sinapred y Bomberos de Boaco decidieron interrumpir las clases en el Instituto Público Aurita Sotelo, y recomendaron que los alumnos fueran reubicados en otro sitio más seguro. Esta situación mantiene preocupados a padres de familia, estudiantes y personal docente, pues no saben en dónde se impartirá clases el año entrante.
- El profesor Edwin Gutiérrez, subdirector del Instituto Aurita Sotelo Acevedo, de Boaco, dijo que el Ministerio de Educación dio una respuesta temporal para terminar el año escolar, pero se requiere que se construya un centro para esta población estudiantil, que es de más de 500 estudiantes de primero a quinto año.
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Por ser un edificio muy viejo, se ponía en peligro a los más de 500 alumnos de los turnos matutino y vespertino, ya que el agua estaba filtrando por las paredes y el techo, socavando los muros de barro del edificio.
La propiedad donde funcionó por 17 años el Instituto Aurita Sotelo pertenece al Ministerio de Salud. Una solución que las autoridades del Mined planean para el próximo año es que el Instituto Público Aurita Sotelo se fusione con el Instituto Nacional de Boaco, pero los padres de familia no están de acuerdo y por ello formaron una comisión.
EN DIFERENTES LOCALES
Cabe destacar que los alumnos del Aurita Sotelo finalizarán el año escolar en distintos locales: los de la mañana en el centro recreativo Las Alforjas y los de la tarde en el preescolar Tulia C. Barquero, donde a pesar de no prestar las condiciones se han acomodado.
La profesora Telma Soza, quien lleva 15 años de trabajar en ese centro, dijo que como se trata de una situación de emergencia, los estudiantes se han acomodado a como se puede y que por gestiones hechas por la Federación de Estudiantes (FES) el próximo año los alumnos del turno matutino van para la escuela Angelita Robleto, del barrio La Bombilla, y los del vespertino se mantendrán en la escuela Tulia C. Barquero.
“La Aurita Sotelo ha andado posando, además presta un buen servicio en la calidad de la enseñanza y está en el casco urbano, por eso tengo fe que este Gobierno nos va dar una respuesta”, recalcó la docente.
Para Juanita Escorcia, madre de familia y miembro de la comisión que se conformó, sería doloroso que por no tener un local propio “nos digan que nuestros hijos van a otro centro, por ejemplo al instituto y que se fusionen, aunque las autoridades de la delegación municipal dicen que no han madurado esa idea y que tienen que hacer un estudio”, indicó.
“Los niños no pueden andar de un lugar a otro, por eso pedimos al Gobierno y al Presidente nos dé una manito para que la escuela siga funcionando, porque las madres somos de escasos recursos y necesitamos que nos den un lugar donde los niños sigan recibiendo clase”, dijo.
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