Luis Urzúa, el último minero que emergió tras 70 días de encierro, fue recibido por el presidente Sebastián Piñera y todo el equipo que trabajó las últimas 24 horas para rescatar sanos y salvos a los 33 obreros.  LA PRENSA/ AFP/GOVERNMENT OF CHILE /

Chile: Misión cumplida

Lo que hace 70 días se creía imposible, ayer se cumplió: regresar a la superficie sanos y salvos a los 33 mineros atrapados tras el derrumbe del 5 de agosto en el yacimiento de San José, en el desierto de Atacama, al norte de Chile.

REDACCIÓN INTERNACIONALES/AGENCIAS

Lo que hace 70 días se creía imposible, ayer se cumplió: regresar a la superficie sanos y salvos a los 33 mineros atrapados tras el derrumbe del 5 de agosto en el yacimiento de San José, en el desierto de Atacama, al norte de Chile.

Los obreros terminaron de salir a la superficie anoche, tras un operativo de rescate que costó entre 10 millones y 20 millones de dólares, aunque el valor emocional y espiritual de este suceso es más importante que lo material.

El último en llegar, y con quien se dio por finalizada la operación, fue Luis Urzúa, el jefe de turno cuando los obreros quedaron enclaustrados y quien durante todo este tiempo de encierro también se caracterizó por ser uno de los líderes de los trabajadores.

Al salir a la superficie, Urzúa agradeció a todo el equipo de rescate por su apoyo durante todo este tiempo, entre ellos al presidente de Chile, Sebastián Piñera; al ministro de Minas, Laurence Golborne, y al jefe de rescate, André Sougarret, a quien durante la jornada se le vio muy emotivo.

Urzúa explicó, tras su salida, que aquel 22 de agosto, 17 días después del derrumbe, cuando tuvieron contacto con la sonda que los encontró, “había (colgados) varios papeles: uno decía ‘mándame papa’ (comida), ‘tengo hambre’… Fueron bastantes papeles, pero Dios quiso que llegaran los que debían llegar”.

El mensaje que confirmó a todo el mundo que los 33 mineros estaban en vida fue escrito por José Ojeda y resumía perfectamente toda la información necesaria: “Estamos bien los 33 en el refugio”.

Según Urzúa, tras el accidente, ocurrido el 5 de agosto, tardaron unas tres horas en poder divisar cuál era su situación, por culpa de la polvareda que se levantó. Hicieron varios intentos para salir y “mucha gente de repente trató de hacer cosas que no eran las mejores, pero por suerte supimos mantener la cordura, y gracias a Dios no hubo ningún accidentado”, explicó.

“Le sirvo el turno como habíamos acordado el día en que tuvimos la primera conversación. Espero que esto nunca más vuelva a ocurrir. Gracias a todos”, expresó Urzúa al presidente Piñera, quien lo esperaba al salir de la cápsula que los transportó a través de un ducto desde los más de 600 metros de profundidad.

“Recibo su turno y lo felicito porque cumplió con su deber, saliendo el último como un capitán, nos sentimos orgullosos de todos y cada uno de los mineros”, le respondió el mandatario.

Urzúa emergió a las 21H55 (00H55 GMT), casi 22 horas después de que fuera rescatado, cerca de la medianoche del martes, Florencio Ávalos.

Con la salida de Urzúa, las bocinas de los camiones y las sirenas de las máquinas de rescate en el yacimiento San José anunciaron el fin de la operación. Chile entero se unió a la celebración. Las campanas de las iglesias repicaron, la gente se echó a las calles y en Copiapó, la ciudad vecina a la mina, la fiesta era mayúscula.

Apenas Urzúa llegó a la superficie, los seis socorristas que habían bajado mostraron desde el fondo de la mina una pancarta que decía “Misión Cumplida”.

El rescate de los 33 mineros de Atacama fue seguido por el mundo entero a través de no menos de 300 medios de comunicación que se enlazaron con la imagen oficial del gobierno de Chile.

Uno a uno salieron y mostraron su emoción y agradecimiento. Cada uno de los mineros luego de saludar a sus familiares siguieron un protocolo y saludaron a toda la comitiva que los esperaba en la superficie.

Fue un día largo, los mineros lograron salir en menos de 24 horas, sin que se presentaran problemas en el operativo.

Uno de los rescates más esperados fue el del ex futbolista y seleccionado chileno Franklin Lobos, de 53 años, a quien Piñera recibió en la boca del ducto. Lobos recibió un balón, que pateó dos o tres veces y luego abrazó al mandatario. “Franklin, ganaste el partido de tu vida”, le dijo Piñera.

El boliviano Carlos Mamani, único extranjero en el grupo, salió la madrugada de ayer y aunque no fue recibido por el presidente de su país, Evo Morales, éste lo llegó a buscar ayer para ofrecerle regresar a Bolivia, aunque el joven, de 23 años, agradeció al mandatario la invitación, pero prefirió continuar por un tiempo en Chile.

El segundo en ser rescatado y quien se robó la película fue Mario Sepúlveda, de 39 años, quien al emerger, con voz enérgica, gritó “¡viva Chile, mierda!, mismo grito que empleó el presidente tras la salida de Urzúa.

Tras el éxito del rescate, el presidente chileno afirmó anoche que “Chile es más respetado, más valorado en el mundo entero”.

Ahora, los mineros deberán pasar por una revisión médica minuciosa, luego enfrentar a una batería de periodistas ansiosos por conocer sus experiencia, y acto seguido pensar en su futuro.

“Lo hicimos a la chilena”, dijo el mandatario visiblemente emocionado al realizar un breve balance del operativo. Piñera agradeció a todos los que participaron en la gesta y anunció un nuevo trato para los trabajadores, sin mencionar que una negligencia “oficial” mantuvo abierta la mina siniestrada.

EL minero Esteban Rojas  se arrodilló y rezó junto a una familiar tras haber salido de la cápsula a la superficie. 
LA PRENSA/AFP/HUGO INFANTE/GOBIERNO DE CHILE

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