Hoy se conmemora el 518 aniversario del Descubrimiento de América, que, como es bien sabido, ocurrió el 12 de octubre de 1492 cuando los españoles conducidos por Cristóbal Colón llegaron por primera vez a aguas y tierras americanas.
En las condiciones políticas que prevalecen actualmente en Nicaragua, la conmemoración de aquel evento que para mal y para bien tuvo significación y consecuencias históricas universales, es propicia para recordar y aprovechar algunas reflexiones sustanciosas que hiciera el insigne intelectual y poeta ya desaparecido, Pablo Antonio Cuadra (PAC), antiguo codirector de LA PRENSA y figura cimera de la cultura nacional, acerca del origen de la perversa forma de gobierno caudillista, autoritaria y corrupta, que se originó precisamente con la conquista y el inicio de la dominación de Nicaragua por los españoles, la cual como una especie de maldición histórica ha perseguido y atormentado hasta ahora al pueblo nicaragüense.
Recuerda PAC en uno de sus ensayos sobre la cultura política nicaragüense, titulado Segovia, cuna de piedra de la política nicaragüense , que su padre, “el doctor Carlos Cuadra Pasos establece un paralelo, a la manera de Plutarco, entre dos gobernantes liberales de la misma época, el uno costarricense: Don Ricardo Jiménez, y el otro nicaragüense: el general José Santos Zelaya. Cuadra Pasos hacía ver que ambos pueblos, el tico y el nica, descendían de iguales vertientes étnicas (incluso muchos pobladores nicaragüenses integraron las fuerzas que conquistaron y poblaron Costa Rica). Sin embargo, al comparar a ambos gobernantes, los dos convencidos liberales, mientras el uno (don Ricardo) tiene fe en las instituciones libres y cree que el mejor método para establecerlas es practicarlas desde el poder; el otro (Zelaya) cree también en las mismas instituciones, pero para implantarlas usa el método impositivo y dictatorial (y mata en germen lo mismo que siembra). Don Ricardo cumple con la ley. Zelaya reforma las leyes que no quiere cumplir. El uno es paternalista, pero respetuoso demócrata. El otro es paternalista autócrata de puño cerrado y absoluto. El uno dedica su energía republicana a desarrollar en diálogo una república libre. El otro, dictador, quiere extender su poder a toda Centroamérica y promueve revoluciones y quita y pone presidentes”.
Informa PAC que “Cuadra Pasos busca el origen de este actuar político tan diferente y cree encontrar el cabo al hilo en los orígenes. Quien fundó Costa Rica y su política fue un letrado militar, sereno, suave, humanista: Vázquez de Coronado. Quien fundó la nicaragüense fue el dominante Pedrarias quien pidió como gracia al Rey que en los primeros cuatro años de su gobernación no viniera a tierra nicaragüense ni letrado, ni abogado. Y cuenta (el historiador español Gonzalo Fernández de) Oviedo que cuando Pedrarias, antes de llegar a tierra, ejecutó ahorcado a un pobre marinero por una mala contestación: ‘Sospecharon todos que el gobernador que llevábamos había de ser y hacer cosas de hecho, sin atender derechos’”.
Así fue que, advierte PAC, “sin atender derechos se forjó nuestra política. De entonces para acá nuestra historia está poblada de Pedrarias de todos los apellidos. Es una “constante” contra la cual lucha el nicaragüense en una secular oposición que ha ido forjando un carácter. Yo no me desanimo al revisar esta lucha. También la libertad ha dado sus figuras heroicas. No nacen Estradas, Andrés Castros y Sandinos donde no se enfrentan voluntades recias. Somos un pueblo en que se fusionan, desconcertantemente, la risa y el ceño adusto. (Lagos y volcanes). Un pueblo indo-andaluz, riente y burlesco, con una política castellana severa y sin humor. Pueblo de contradicciones en el cual, hasta ahora, han predominado los Pedrarias de mentalidad egoísta y explotadora, cuyo puño se cierra solamente para provecho propio. Pero en la calistenia de la lucha ¡ya produciremos un Pedrarias el Bueno que abra su puño para abarcar y unir a su comunidad marginada!”
Y concluye PAC augurando que “¡Ya produciremos —si no cejamos en la lucha— un alcázar segoviano (¿no fue segoviano el alcázar de Sandino?) sobre cuyas altas torres de libertad ondee la bandera de la Justicia!”
Pedrarias reencarnados en la desdichada historia de Nicaragua han sido, pues, en el pasado, los Zelayas y los Somozas, y son en el presente los caudillos de nuevo cuño, Ortega y Alemán. Y así seguiremos, dominados y humillados por estos caudillos tan arrogantes como rudimentarios, hasta que los ciudadanos los pongan en su lugar y —según el augurio de PAC— hagan ondear las banderas de la justicia, la libertad y la democracia, en las altas torres de la República que habrá o volverá a haber en Nicaragua.
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