Las familias evacuadas del lago Xolotlán permanecerán en los centros de albergue por tiempo indefinido, debido a que no hay condiciones para que retornen a sus hogares ni tierras disponibles para ellos.
Así lo afirmó la alcaldesa de Managua, Daysi Torres, durante la entrega de bebidas y caramelos a niños refugiados de la escuela Jehová es mi Proveedor, al suroeste de Managua.
Torres confirmó que todavía no está definido el lugar ni la fecha para los damnificados que recibirán las casas que prometió el presidente Daniel Ortega Saavedra a quienes habitaban en sitios de alto riesgo de inundación.
Al ser consultada sobre cuánto tiempo permanecerán los refugiados en los centros de albergue y los que faltan por evacuar, la alcaldesa respondió: “No te podría hablar porque la gente que ya tenía su casa inundada fue sacada, eso depende del invierno, el único que sabe es Dios si va a seguir lloviendo”.
[/doap_box]
En Managua hay más de cinco mil personas evacuadas. La mayoría de ellas vivía en las costas del lago Xolotlán, que en los últimos cuatro meses elevó su nivel en 4.03 metros con respecto a su media anual.
Esta altura se convierte en cientos de metros en el horizonte, razón por la que han desaparecido parte de los barrios Mánchester, Cristo del Rosario, Santa Clara, entre otros.
Aunque algunas personas tienen pocos días en los centros de albergue, otras llevan ya varios meses y las probabilidades de que esto acabe pronto son escasas, a pesar de que ha llovido menos esta semana.
“No significa que como ya salió el sol hay que abandonar los albergues… hay que permanecer aquí, hay que esperar que pase el invierno, hay que esperar noviembre, esperar si hay lluvia o no hay lluvia más adelante”, advirtió Torres.
El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) pronosticó una vez más la ausencia de lluvias, sin embargo ésta no es una situación normal para Nicaragua en este mes, especialmente por la presencia del fenómeno de La Niña, que trae inundaciones al país.
La escasez de lluvias se debe a la presencia de un anticiclón, o aire seco, sobre el territorio nacional, que trae sol y vientos rápidos, lo que impide que las nubes que acarrean lluvias penetren a Nicaragua.
DESESPERADOS
Los refugiados reconocen su situación, pero no ocultan su desesperación por estar fuera de sus casas.
“Vivimos bien, porque como pobres necesitamos esto, pero no hay como estar en su casa”, comentó Reynaldo Sánchez, refugiado en el albergue Jehová es mi Proveedor.
Por su parte Dina Ruiz, albergada en el Centro Elemental Acahualinca, expresó: “Es duro, ni la comida es igual, ahorita por ejemplo sólo estoy aquí yo, a mis hijos no los quise traer y a mi esposo se lo llevaron preso por un mal entendido con el zepol (guarda de seguridad)”.
Alicia Flores también dejó a sus hijos donde un familiar para que no vivieran la dureza de los albergues, donde no faltan las atenciones básicas, pero no hay privacidad ni comodidad.
Los niños refugiados de Managua recibieron ayer medio litro de leche, un refresco fortificado y una bolsa de golosinas de parte de los diputados del Frente Sandinista, que hoy continuarán entregando ayuda.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A