Por Gisella Canales Ewest y Mabel Calero Gaitán
La prohibición del cultivo de la variedad de café robusta iría en contra de la libertad de empresa y comercio, afirmó José Ángel Buitrago, presidente de la Asociación de Exportadores de Nicaragua (Excan).
Buitrago sostiene que no hay razones para que los productores de café arábiga rechacen el cultivo del robusta, porque éste no compite ni en los mismos mercados, ni en precios, ni se cultiva en condiciones similares, por lo cual desestimó los señalamientos de que el robusta desplazaría al arábiga.
El pasado miércoles, centenares de productores de café arábiga del norte del país se plantaron frente a la Asamblea Nacional y pidieron el respaldo de los diputados, para una posible ley que prohibiría el cultivo de la otra variedad de café.
Esos productores argumentan que la producción de café robusta afectaría la imagen internacional del café nicaragüense, porque es de calidad inferior y se podría mezclar con el arábiga. También señalan afectaciones ambientales.
El presidente de Excan expresó que si se prohíbe la producción del café robusta “estaríamos privando al país de un desarrollo que tanto necesita”, y sostiene su argumento mencionando que ese café, por las característicias climáticas que requiere para su desarrollo, podría cultivarse en zonas poco productivas como la Costa Caribe, donde no se puede cultivar el café arábiga.
Destacó que es imposible que se lleguen a mezclar las dos calidades de café, porque tienen apariencias distintas, lo cual sería visible para los compradores.
EMPLEO Y DIVISAS
Afirma que las ventajas del café robusta es que el rendimiento por planta y por manzana es superior al arábiga, por lo cual no se requiere gran cantidad de tierras para producir ese café, sino que más bien se utilizarían las que están ociosas.
Calcula que para cosechar unos dos millones de quintales de robusta, por ejemplo, se requerirían unas 35 mil manzanas de tierra, y esto generaría unos 150 millones de dólares y hasta 200 mil nuevos empleos en el Caribe, unos 90 mil permanentes y unos 110 mil en época de corte.
“No me explico (la preocupación de los otros productores), todo lo que están diciendo no tiene fundamento… Es una intransigencia”, dijo Buitrago.
Actualmente hay unas 700 manzanas de café robusta sembradas y hay más de 160 mil de la variedad arábiga.
NO AFECTARÍA IMAGEN
El agrónomo y productor de café arábiga Félix Cáceres Trujillo manifestó no sentirse amenazado por la producción de café robusta.
Según comentó, “no hay nada que me diga a mí que voy a tener problemas con el robusta, cada uno tiene su mercado… El robusta es en la bolsa de Londres y el arábigo en la bolsa de Nueva York… Igual pasará en Nicaragua, cada uno tiene su mercado”.
Explicó que debido a que en cada manzana caben menos plantas de robusta que de la variedad arábiga, se reduce la cantidad de insumos para el manejo de las mismas, especialmente fertilizantes y fungicidas, porque además el robusta es “más resistente a las plagas”. Esto, dijo, reduce los costos de producción.
El representante de Excan facilitó copias de dos cartas enviadas por compradores internacionales de café, el mes pasado, al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), en las que señalan que la producción de café robusta no afectaría la imagen que tienen ellos de la calidad del café nacional.
Una fue enviada por la compañía Starbucks, de la cadena de cafeterías del mismo nombre y la otra es de The J. M. Smucker Company, a la cual pertenece la cadena de cafeterías Dunkin Donuts. Ambas cartas señalan que la producción de robusta no tendrá impacto negativo en la imagen de Nicaragua como suplidor de café arábiga.
PREOCUPADOS EN CARAZO
Aldo Rappaccioli, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Carazo, manifestó que los agricultores de la zona están sumamente preocupados por la proliferación de la siembra del café robusta, ya que éste representa “una amenaza para el medio ambiente”.
“En un país tan pequeño como el nuestro, sembrar robusta donde se está sembrando arábiga, nos acarrearía un sinnúmero de problemas Se puede dar que los compradores, que siempre se quieren agarrar de algo para pagar menos precio, digan que el café está mezclado con robusta, lo que afectaría a la caficultura nacional, nos vendríamos totalmente para atrás”, dijo Rappaccioli.
Añadió que la siembra del café robusta en Carazo comenzó hace dos años, presentándose como una opción buena para todos aquellos cafetaleros que habían descuidado sus fincas.
“Aquí han sembrando parte del robusta, aquí me atrevo a decir que nació. Sin embargo nosotros no lo aceptamos, no queremos que nos agarren como conejillos de India, aquí la caficultura es arábiga”, afirmó Rappaccioli.
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