QUITO/AFP
Un grupo de 46 policías fue detenido en Ecuador por la rebelión de uniformados del pasado jueves, denunciada como un intento de golpe de Estado por el presidente Rafael Correa, quien advirtió ayer que la conspiración continúa y puede derivar en un atentado.
Entretanto, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó a Correa para reiterarle su respaldo tras la sublevación que dejó 10 muertos y 274 heridos, según un comunicado difundido en Washington.
Mientras los 46 policías asistían a una audiencia de formulación de cargos, el ex mandatario Lucio Gutiérrez, derrocado en 2005, anunció que demandará por daño moral a Correa, que lo acusa de estar detrás de la intentona golpista y de asesinato.
Los 46 policías fueron arrestados la noche del martes acusados de rebelión, informó el fiscal del caso, Marco Freire. Asimismo, fue detenido el militar retirado Fidel Araujo, dirigente del partido Sociedad Patriótica (SP) de Gutiérrez.
Correa anunció una depuración en la Policía, indicando que “hay un núcleo duro que hará cualquier cosa para seguir mandando en el país y hacer lo que se les da la gana”.
Asimismo, informó que reestructurará el sistema de inteligencia “desde cero”, pues “todo está infiltrado” por la financiación extranjera del pasado, mientras que el ministro de Defensa, Javier Ponce, anunció una investigación contra militares que bloquearon el aeropuerto de Quito durante los desórdenes.
Por su parte José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), manifestó ayer, durante la presentación de un informe sobre los sucesos del jueves, que América Latina debe estar alerta tras el intento de golpe de Estado en Ecuador, ya que situaciones parecidas pueden repetirse en otras partes de la región.
Además, el funcionario manifestó que “la democracia en Ecuador es sólida, ha resistido un ataque importante. El país ciertamente fue dañado por lo que ocurrió, pero tiene el liderazgo suficiente para salir adelante”.
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